La CEOE prevé una inflación de entre el 3 % y el 4 % en los próximos meses, por encima de su previsión para el conjunto del año del 2,6 % de media anual
La inflación se elevó en marzo al 3,3 % interanual, un punto más que en febrero, como consecuencia del encarecimiento de los carburantes tras la subida del petróleo provocada por la guerra en Oriente Medio, para llegar así a un nivel que no se alcanzaba desde junio de 2024.
De acuerdo con el indicador adelantado publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), también han influido al alza en la inflación de marzo, aunque en menor medida que los carburantes, el aumento de precio del gasóleo para calefacción y el menor descenso que hace un año de la electricidad.
La tasa estimada para la inflación subyacente, que es el índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos, se mantuvo en el 2,7 % interanual, igual a la registrada en febrero.
Los grupos especiales -que el INE comenzó a adelantar el mes pasado- reflejan que los productos energéticos se dispararon un 7,5 % interanual, cuando en febrero caían un 3,1 %, en un mes que no solo refleja la escalada del gasóleo y la gasolina, sino también la entrada en vigor de las medidas que han comenzado a amortiguar los precios de los combustibles.
La guerra, sin embargo, no ha impactado en los precios de los alimentos, ya que la tasa de los alimentos con elaboración, bebidas y alcohol se ha mantenido en el 2,3 % interanual, mientras que la de los alimentos sin elaboración se ha moderado al 4,8 %, cuando en febrero alcanzaba el 6,5 %.
La CEOE prevé una inflación de entre el 3 % y el 4 % en los próximos meses
Por su parte, CEOE calcula que, de mantenerse la guerra y las tensiones en Oriente Próximo, la inflación puede situarse en un rango comprendido entre el 3 % y el 4 % en los próximos meses, por encima de su previsión para el conjunto del año del 2,6 % de media anual.
El impacto final sobre la inflación dependerá de la duración del conflicto, según explica CEOE en un comunicado, en el que dice que en cualquier caso se producirá un repunte a corto plazo.
Para el conjunto del año, la previsión es que cada incremento del 10 % en el precio del petróleo genere un alza de la inflación de 2 décimas y afecte de forma negativa al crecimiento del PIB en 1 décima.
«Las empresas quedan a la espera de las consecuencias que tengan las medidas adoptadas por el Gobierno, que podrían permitir contener el aumento en los precios de los combustibles», añade la nota.


