El dispositivo especial de vigilancia y limpieza evita incidencias graves durante las intensas precipitaciones registradas en la última semana
El Ayuntamiento de La Laguna y la empresa mixta Teidagua desplegaron esta última semana un amplio dispositivo de efectivos técnicos y personales para desarrollar labores preventivas y de gestión de incidencias derivadas de los efectos de la borrasca Therese. Ambas entidades contaron con un refuerzo de recursos humanos sobre el terreno y en el centro de control de la compañía, con los que vigilaron el nivel de agua del subsuelo, los datos de los pluviómetros y el estado de los puntos de riesgo.
El alcalde del municipio, Luis Yeray Gutiérrez, resaltó que “hemos recibido información actualizada en todo momento de los trabajos realizados antes, durante y tras las fuertes lluvias que han acontecido en los últimos días, una labor fundamental que no ha entendido de horarios y que han evitado numerosas incidencias en los sistemas de drenaje y alcantarillado”. Por su parte, el concejal de Ciclo Integral del Agua, Ángel Chinea, remarcó que la coordinación de todos los servicios municipales facilitó la gestión de las afecciones leves que se atendieron en tiempo y forma.
Planificación y tecnología contra la lluvia
El gerente de Teidagua, Braulio Domínguez, señaló que “detrás de cada episodio de lluvias en La Laguna hay mucho más que una respuesta improvisada. Hay organización, planificación, conocimiento del municipio y una vigilancia constante que comienza mucho antes de que aparezcan los primeros avisos”. La empresa activó la supervisión técnica del episodio desde sus oficinas mientras los operarios trabajaban a pie de calle bajo estrictos protocolos de seguridad.
La compañía utiliza una red de pluviómetros en ubicaciones estratégicas que permite conocer cuánto llueve en cada distrito y cómo evoluciona el frente. Estos equipos se conectan al sistema de telecontrol, lo que facilita una respuesta más rápida y eficaz. Esta tecnología no solo detecta la caída de agua, sino que identifica dónde llueve más y cómo se desplaza el episodio para anticipar qué zonas presentarán problemas antes que otras.
El subsuelo como embalse natural
La Vega Lagunera actúa de forma natural como un gran depósito de tormentas, ya que el terreno retiene temporalmente parte del agua de lluvia. Esta función resulta clave para reducir el riesgo de inundaciones aguas abajo, aunque la capacidad de absorción tiene un límite físico. Cuando el terreno se satura, cualquier nueva precipitación aumenta el riesgo de afecciones, lo que obliga a un control riguroso del nivel freático.
Teidagua dispone de sensores piezométricos en la avenida Silverio Alonso, Madre del Agua y el parque de La Constitución para monitorizar la altura del agua subterránea. Durante la borrasca Therese, los registros mostraron subidas de hasta 80 centímetros en el nivel freático en apenas 24 horas. Estos valores demuestran la rápida reacción del subsuelo lagunero ante lluvias intensas y justifican el seguimiento en tiempo real para la gestión de crisis.
Vigilancia crítica en los cauces
Otro foco de atención prioritaria son los barrancos, que funcionan como auténticos termómetros del riesgo. El sistema de control diferencia el ramal de la Vega Lagunera, vigilado en el barranco de la Carnicería, y la cuenca de San Benito. El punto más delicado se sitúa en la Vía de Ronda, a la altura del Seminario, donde ambas cuencas convergen y canalizan el desagüe de gran parte del centro de la ciudad.
Los operarios de calle mantuvieron las intervenciones incluso en los momentos de mayor adversidad para mejorar la capacidad de desagüe de imbornales y retirar arrastres. Los equipos de refuerzo trabajaron día y noche para recolocar tapas levantadas y atender incidencias provocadas por el agua y el viento. Esta labor de campo, sumada a la vigilancia técnica, permitió que el municipio superara el paso de la borrasca sin registrar daños de gravedad.


