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Beatriz Zimmermann: «mis hijas son dos angelitos cuya alma estará con todos nosotros para siempre»

La madre de las pequeñas envía una emotiva carta de agradecimiento donde confía en que su pérdida sirva para generar mas conciencia de cariño y protección hacia los más pequeños | «Muchos padres miran ahora a sus hijos de otra manera», sostiene | También confía en un endurecimiento de las leyes y lamenta no haber podido salvarlas de «un acto monstruoso»

Informa Eva Trujillo

«Ellas habrán muerto en cuerpo, pero su alma está con todos nosotros para siempre,
ayudando a tener más conciencia, amor y respeto por nosotros. La gran mayoría de las personas son seres increíbles. Lo han demostrado en este acto tan cruel con la
compasión y el dolor».

Así se expresa Beatriz Zimmerman, la madre de Anna y Olivia, las niñas presuntamente asesinadas por su padre Tomás Gimeno en Tenerife, en una emotiva carta de agradecimiento que este domingo ha hecho pública con la ayuda de Joaquín Amills, cabeza visible de la ONG SOS Desaparecidos y portavoz de la familia.

«Con todo el dolor de mi alma, les quiero escribir una carta de agradecimiento.
A todos ustedes que han estado en corazones y rezos con ellas y conmigo
acompañando todos los días desde que desaparecieron. Ofreciendo todo el amor y
ayuda para que tuviera un final feliz», apunta Beatriz en una misiva de dos folios y que RTVC reproduce, íntegramente, al final de esta información.

La madre de las niñas califica su asesinato como «el acto más monstruoso que una persona puede cometer» y confía en que su pérdida «no haya sido en vano». Así, pide que «aunque ahora sintamos el mayor odio, desesperanza y dolor», todo esto se convierta «en amor para los niños en forma de protección, educación y respeto».

Detalle de la carta de Beatriz Zimmermann. Grafismo Televisión Canaria

Una nueva visión

Entiende Beatriz que, tras la difusión de numerosos vídeos de sus hijas mientras se estaba en el proceso de su búsqueda, «muchos padres miran ahora a sus hijos de otra manera y valoran mucho más el amor y los momentos diarios de las cosas simples. Ese maravilloso día a día que tanto echo de menos. Lo que yo daría por peinarles el pelo. Ese simple acto ahora mismo es lo que más desearía», recalca en una emotiva carta.

Igualmente, la víctima de este nuevo caso de violencia vicaria y machista confía en que «las leyes se pongan más duras protegiendo a los niños. Ellos no tienen por qué cargar con esa mochila, y si el amor se acaba lo más importante es el bienestar de los hijos«, reflexiona.

Flores y peluches en recuerdo de la memoria de Olivia y Anna, las niñas presuntamente asesinadas en Tenerife. Fotograma Televisión Canaria.

«Si hay maltrato en los progenitores hay que ser muy tajantes porque los niños no
pueden estar creciendo viendo violencia», sostiene en otro momento de la misma.

Dos ángeles

Olivia y Anna «son ahora dos ángeles que han venido al mundo enseñando una gran lección a costa de su vida y yo, siendo su madre, voy a luchar en contra de estas injusticias y el bienestar de los niños. Por ellas y por todos los niños», subraya.

En otro momento del escrito, Beatriz recuerda que sus hijas «estaban llenas de amor» y rememora que «todos los días les decía a cada momento que las amaba muchísimo. A Olivia le decía; ‘Oli, tengo un problema. Y ella me respondía: ‘si mami, ya lo sé… Que me quieres demasiado. Y ella sonreía».

La joven afirma que le duele el alma «no poderles haber salvado su vida» y recuerda que Tomás quería que sufriera «buscándolas sin descanso y de por vida«.
«Esa», argumenta, «fue la razón por la que dejarme a mi con vida … Y por supuesto, el no quedar como el mayor asesino de la historia. Aquí la justicia salió a la luz».

Otro detalle de la carta. Grafismo RTVC.

Agradecimiento

En la carta, Beatriz también agradece el apoyo recibido en este último mes y medios y tilda de «milagro» el hallazgo de Olivia. «Por lo menos ahora puedo llorar su pérdida y sentirlas a mi lado a cada momento: cuando me despierto, cuando desayuno, todo el día, hasta que me acuesto…»

Asimismo, sugiere que el 27 de abril debería ser declarado como el Día Nacional del Niño para recordar el cometido de darles siempre amor, apoyo y educación. Por último, mantiene la esperanza en que el fallecimiento de las pequeñas «sirva para crear mayor conciencia sobre el amor que entregamos a nuestros hijos, en valorarlo y cuando estamos con ellos no tener la cabeza en otros asuntos, sino en ellos. Nos necesitan y nos adoran».

Texto de la carta de Beatriz Zimmerman (13/06/2021)

«Con todo el dolor de mi alma, les quiero escribir una carta de agradecimiento.
A todos ustedes que han estado en corazones y rezos con ellas y conmigo
acompañando todos los días desde que desaparecieron, ofreciendo todo el amor y
ayuda para que tuviera un final feliz.

Desgraciadamente no fue así, sufriendo en dolor el acto más monstruoso que una
persona puede cometer: matar a sus propios e inocentes hijos.

Deseo que la muerte de Anna y Olivia no haya sido en vano. Y que aunque ahora
sintamos el mayor odio, desesperanza y dolor, no sea para traer más sufrimiento al
mundo sino lo contrario. Que trascienda en amor para los niños en forma de
protección, educación y respeto.

Gracias a ellas, muchos padres miran ahora a sus hijos de otra manera y valoran mucho más el amor y los momentos diarios de las cosas simples. Ese maravilloso día a día que tanto echo de menos. Lo que yo daría por peinarles el pelo… Ese simple acto ahora mismo es lo que más desearía…

Gracias a ellas se conoce el significado de la violencia vicaria. Espero que las leyes se
pongan más duras protegiendo a los niños. Ellos no tienen porque cargar con esa
mochila, y si el amor se acaba lo más importante es el bienestar de los hijos.
Si hay maltrato en los progenitores hay que ser muy tajantes porque los niños no
pueden estar creciendo viendo violencia.

Los niños son el futuro y es muy importante que crezcan observando un ambiente de
respeto, paz, amor y tranquilidad… Ellas son ahora dos ángeles que han venido al mundo enseñando una gran lección a costa de su vida… Y yo… siendo su madre, voy a luchar en contra de estas injusticias y el bienestar de los niños. Por ellas y por todos los niños.

Anna y Olivia estaban llenas de amor, todos los días yo les decía a cada momento quelas amaba muchísimo… A Olivia le decía; Olí tengo un problema, ella me respondía; si mami, ya lo sé…Que me quieres demasiado. Y ella sonreía.

Los niños son nuestra responsabilidad y yo como madre me duele en el alma no
poderles haber salvado la vida. Ojalá yo hubiera estado en ese momento junto a ellas
de la mano y morir juntas… Pero eso no pudo ser porque Tomás quería que sufriera
buscándolas sin descanso y de por vida.

Esa fue la razón por la que dejarme a mi con vida … Y por supuesto, el no quedar comoel mayor asesino de la historia. Aquí la justicia salió a la luz. Gracias a toda la energía enviada en este caso tan desgarrador, gracias a todo el amorque pusieron, sucedió el milagro de encontrar a Olivia. Y que la verdad se conociera.

Cuando me dijeron la noticia se me vino el mundo encima, y por muy duro que sea porlo menos ahora puedo llorar su pérdida y sentirlas a mi lado a cada momento; sentirlas cuando me despierto, cuando desayuno, todo el día, hasta que me acuesto…

Debería de existir el día nacional del NIÑO. Todos los 27 de abril, para recordar que
ellos son, junto a las personas mayores, nuestro principal cometido de dar amor, apoyo y educación. No olvidar que dependen de nosotros y que confían plenamente en nuestro amor hacia ellos. Tenemos una responsabilidad…

Deseo que la muerte de las niñas sirva para crear mayor conciencia sobre el amor que entregamos a nuestros hijos, en valorarlo y cuando estamos con ellos no tener la cabeza en otros asuntos sino en ellos. Nos necesitan y nos adoran.

Olivia y Anna, ahora los angelitos de los niños, piden que les den todo el amor a sus
hijos, dedicación, respeto, y que se les inculquen valores para un mundo mejor.
Ellas habrán muerto en cuerpo, pero su alma está con todos nosotros para siempre,
ayudando a tener más conciencia, amor y respeto por nosotros. La gran mayoría de las personas son seres increíbles, lo han demostrado en este acto tan cruel con la
compasión y el dolor.

Gracias de todo corazón;

Beatriz; mamá de Olivia y Anna. Los angelitos.»

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