Responsables de los coros intervinientes y el arquitecto del altar y escenario también participaron en este encuentro
El arzobispo Diego Giovanni Ravelli, el Maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, se reunió este lunes con el obispo de Tenerife, Eloy Santiago, para supervisar diversos aspectos de la misa que presidirá el papa León XIV el 12 de junio en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

En este encuentro participaron también los responsables de los coros intervinientes, banda de la federación de bandas de música de Tenerife, el arquitecto del altar y escenario donde se celebrará la Misa y colaboradores locales en la liturgia, según señaló el Obispado tinerfeño.
Contento con los trabajos realizados
«Mi servicio es preparar y organizar las celebraciones del Santo Padre también en los viajes que realiza por distintos países», explicó Ravelli en la reunión, en la que también participaron responsables de liturgia de la Conferencia Episcopal española.
Durante la cita, que también se celebró en el recinto portuario, se repasaron todos los aspectos que conlleva una celebración de este tipo, como diversas partes de la misa, los cantos, las personas que tendrán una intervención directa en la liturgia, el diseño del altar, el espacio celebrativo y la transmisión televisiva.
Según el obispado, el arzobispo Ravelli se mostró contento con los trabajos realizados en cada sede de la visita del papa a España y en particular, en Tenerife, donde ha encontrado «una hermosa preparación que se nota que empezó hace tiempo».

Unidad y buena acogida
Por otro lado, el ceremoniero pontificio destacó «la unidad» entre las personas a las que se les ha encomendado diferentes tareas porque ha sentido «que están colaborando para un mismo gran servicio que quieren llevar a cabo y acoger de la mejor manera posible al sucesor de Pedro, en la primera vez que viene a esta isla como papa».
Otro aspecto destacable para el arzobispo es la belleza que siempre quiere expresar la liturgia, “la preparación del escenario con un significado profundo, ya que la liturgia es vida”.
De esta manera aludió al «acento migratorio» que tiene el viaje del papa a Canarias porque el servicio de la Iglesia «parte precisamente de acoger los dones que Dios nos da con su gracia y luego compartirlos con nuestros hermanos, especialmente con los que más lo necesitan”.


