La construcción de viviendas protegidas ha sufrido un acusado descenso desde los años 80, una dificultad añadido a la problemática de acceso a la vivienda
El acceso a la vivienda sigue consolidándose como uno de los principales desafíos sociales en Canarias. Según datos de la asociación Provivienda, la vivienda protegida representa apenas el 1,7% del parque residencial del archipiélago, una cifra que evidencia la escasez de este tipo de inmuebles y el retroceso experimentado en las últimas décadas.
La construcción de viviendas protegidas ha sufrido un acusado descenso desde los años 80. Mientras que durante esa década llegaron a levantarse más de 2.000 viviendas de este tipo, entre 2021 y 2023 solo se construyeron 208 en todo el archipiélago, lo que refleja la limitada capacidad de respuesta ante una demanda creciente.
La dificultad para acceder a una vivienda afecta ya a una amplia mayoría de la población. De acuerdo con Provivienda, seis de cada diez familias canarias encuentran obstáculos para encontrar un hogar adecuado, una situación que está teniendo consecuencias directas en la estabilidad residencial de muchos hogares.

Entre los efectos más preocupantes destaca el aumento de las denominadas «mudanzas no deseadas», es decir, cambios de residencia motivados por la imposibilidad de asumir los costes de la vivienda o por la falta de alternativas asequibles. Una realidad que vuelve a situar el problema del acceso a la vivienda en el centro del debate público en Canarias.



