El proyecto sigue adelante pese a que la visita de León XIV no dejó dinero en caja y se fija el horizonte en comienzos de 2028
El Obispado de Tenerife y Cáritas planifican ya la apertura de un centro de día para personas sin hogar en el municipio de La Laguna, uno de los compromisos que se cerraron durante la visita del Papa León XIV a Canarias si sobraban fondos económicos del viaje.

No obstante, cerrado ya el viaje a España de manera oficial que costó algo más de 31 millones, de los que 5,5 millones fueron aportados por los dos obispados canarios, en las arcas del Obispado de Tenerife no sobró ni un euro y por tanto, el proyecto estaba en el alero.
«Pensamos que aún así tendríamos que sacar adelante el proyecto porque yo creo que el objetivo fundamental es entender que la visita del Papa deje alguna huella, alguna señal también que movilice sobre todo a nuestras parroquias«, detalla a Europa Press Ricardo Iglesias, secretario general de Cáritas Diocesana de Tenerife.
En esa línea señala que han identificado una necesidad «muy clara» en el municipio de La Laguna, especialmente en relación a las personas migrantes, y el primer paso ha sido identificar la sede, un inmueble ubicado en la calle Anchieta propiedad del Obispado que fue centro de mayores y ahora se rehabilitaría como centro para personas sin hogar.
Un proyecto a corto plazo
La obras de adaptación corren a cargo del propio Obispado, por impulso personal del obispo, Eloy Santiago, mientras que para una segunda fase, ya de puesta en marcha, se tocará a la puerta de las administraciones públicas para obtener recursos económicos.
Ricardo no descarta «soñar en grande» y piensa que el centro también podría tener cabida para un servicio específico para mujeres, que junto a la población migrante, suelen tener respuestas «insuficientes» desde las administraciones.
«A no ser que se tuerzan muchísimo las cosas, ese proyecto en el futuro abrirá, es verdad que no va a ser a corto plazo, pero ya está más o menos todo encauzado para que ese centro de día se abra en el futuro. No sabemos si el año que viene o si será ya a finales de 2027 o principios de 2028″, explica.
En esa línea comenta que el centro debe tener duchas, espacio de cocina y algunas salas para poder hacer intervención social, por lo que será una obra «bastante importante». «Este proyecto tiene que salir adelante, si la financiación viene, bien, pero si no viene, también», comenta.
Muchos voluntarios en Tenerife y en La Palma
Ricardo señala que hay muchos voluntarios de las parroquias de La Laguna que quieren colaborar con el proyecto y dar «acompañamiento» a los perfiles quizás menos grave y también se sumaría la unidad de móvil que presta servicio en el municipio de la mano del Cabildo.
«En La Palma nos pasa lo mismo, que los propios participantes que estamos acompañando desde la unidad móvil de atención en calle son los participantes que luego acuden al centro de día, con lo cual ese equipo podría tener un espacio también de atención y poder atender de otra manera también a las personas ahí durante más tiempo», afirma.
Aunque la Iglesia gestionó dos comedores sociales en La Laguna que acabaron cerrando, Ricardo explica que el proyecto no funcionará como un comedor social, sino como un centro de día con una «doble mirada»: ofrecer apoyo asistencial y terapéutico-social.
En esa línea expone que en el centro puede haber una trabajadora social, una técnico socioeducativa y algún que otro perfil educativo o de asesoramiento jurídico para personas extranjeras.
Generar vínculos con la sociedad, no solo dar de comer o una ducha
Ricardo defiende la idoneidad de este proyecto, especialmente para la zona casco, ya que el servicio de ducha y lavandería para personas sin hogar más cercano está en La Cuesta, gestionado por Cruz Roja, y en todo caso sería un sitio «más acogedor, más cuidado», que sirviera también para que los usuarios se puedan encontrar también con los vecinos que quieran colaborar de manera voluntaria.
«No queremos dar de comer y dar espacios de alojativos sino que hablamos de otra cosa, hablamos de generar vínculos con la sociedad, los barrios y las parroquias, que es la manera en la que al final las personas salen de esa exclusión», afirma.
No en vano, reconoce que muchas veces no son «capaces de vincular a las personas con redes nuevas, con la sociedad» y «cuesta mucho» que una vez la persona sale de ese espacio alojativo con una ayuda económica, «si no tiene redes, es muy fácil que vuelva a caer otra vez en esto».
Según las últimas cifras de Cáritas, solo en la provincia de Santa Cruz de Tenerife hubo 2.853 personas en situación de exclusión residencial extrema durante 2025 y se dio acompañamiento a 3.522 personas a través de su área de Vivienda e Inclusión Social.
Además, las Unidades Móviles de Atención en Calle atendieron a otras 1.376 personas, mientras que los ocho recursos alojativos que gestiona la entidad en Tenerife y La Palma acogieron a 215.


