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El ministro de Transportes sitúa el origen del siniestro en la autorización que el centro de control de Adif dio al tren para continuar circulando sin una limitación de velocidad, después de que el sistema de seguridad LZB dejara de funcionar. El accidente deja al menos 64 fallecidos y medio centenar de heridos.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado este miércoles de «inexplicable» la decisión de permitir que el AVE implicado en el accidente de Urda (Toledo) reanudara la marcha «con normalidad» tras una incidencia en el sistema de seguridad ferroviaria. El siniestro ha causado al menos 64 fallecidos y medio centenar de heridos, según el balance facilitado en la información disponible.
En declaraciones a los periodistas, Puente ha explicado que el sistema de seguridad LZB dejó de funcionar a las 8.30 horas. Este hecho provocó la detención de varios trenes. Posteriormente, el centro de control de Adif autorizó al AVE a continuar su recorrido, pese a que había un tren detenido y una señal roja a la entrada de la estación de Urda.
La autorización para reanudar la marcha, bajo el foco
El ministro ha señalado que la decisión de permitir que el tren continuara circulando no incluyó ninguna limitación de velocidad. «Esa es la decisión que se toma desde el centro de control y es el origen del accidente», ha asegurado Puente durante su comparecencia.
Según ha detallado, Adif considera que el fallo del sistema LZB provocó la detención de al menos seis trenes desde las 8.30 horas. Sin embargo, a las 8.36 horas, el centro de control autorizó al maquinista del AVE a retomar la marcha. Esta decisión centra ahora la atención sobre la secuencia de acontecimientos previa a la colisión.

Un recorrido de 25 kilómetros antes del choque
Tras recibir la autorización, el AVE recorrió unos 25 kilómetros entre las 8.36 y las 8.53 horas, momento en el que se produjo el accidente. Durante ese trayecto, el tren terminó embistiendo a un convoy de Iryo que se encontraba en la vía.
Las explicaciones de Puente sitúan la autorización para reanudar la marcha y la ausencia de una limitación de velocidad entre los elementos clave para esclarecer lo ocurrido. La investigación deberá determinar las circunstancias exactas del siniestro y las responsabilidades que pudieran derivarse de las decisiones adoptadas desde el centro de control.


