Vecinos de La Camella conviven entre aguas fecales por la falta de alcantarillado

Las 72 familias de una comunidad en Arona denuncian que su pozo absorbente ha superado su vida útil tras dos décadas sin saneamiento

Los vecinos de la zona de La Camella, en el sur de Tenerife, denuncian la grave situación de insalubridad que sufren por la ausencia de un sistema de alcantarillado. Las lluvias registradas durante los últimos días han agravado un problema de saneamiento que afecta a decenas de viviendas desde hace más de 20 años.

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Los residentes se ven obligados a costear camiones cuba de forma periódica para evitar el desbordamiento de las aguas fecales en sus hogares.

Un sistema obsoleto

La comunidad de propietarios Sara se construyó en el año 2006 con un pozo absorbente de tipo clásico como única solución técnica. El presidente de la comunidad, David Cortellino, explica que este sistema tenía una vida útil estimada de apenas cinco años. Actualmente, el pozo ya no funciona de forma correcta, lo que provoca que las fosas se llenen completamente cada dos meses.

Esta situación genera un gasto económico inasumible para las familias residentes, que deben pagar unos 1.700 euros por cada servicio de limpieza. Yuraima Pérez, vecina de la zona, lamenta que los propietarios tengan que asumir estos costes privados de forma recurrente. Los afectados critican que el Ayuntamiento de Arona les cobra el IBI pero no les proporciona el servicio básico de saneamiento público.

El problema se extiende a otras edificaciones situadas por encima de la autopista, donde no existe red de alcantarillado en ningún punto. Antonio Hernández, otro vecino de la zona, relata que muchas casas dependen exclusivamente de estos pozos excavados en la piedra. La convivencia con los malos olores y el riesgo sanitario se ha convertido en el día a día para estos ciudadanos.

Respuesta institucional

El Ayuntamiento de Arona afirma que su capacidad de actuación en la urbanización es limitada en estos momentos. La propiedad todavía tiene acciones urbanísticas pendientes que dificultan la recepción oficial de las infraestructuras. No obstante, aseguran que están trabajando para buscar una solución técnica a este problema que afecta a múltiples viviendas del núcleo.

Los vecinos rechazan esta justificación y exigen una intervención urgente ante el agravamiento de la situación por las recientes precipitaciones. Denuncian que la falta de infraestructuras básicas en una zona urbana consolidada supone un agravio comparativo respecto a otros barrios del municipio.

Por ahora, la única alternativa para las 72 familias es seguir contratando cubas privadas para vaciar sus pozos cada pocas semanas. Esta realidad, con la que conviven desde hace décadas, amenaza con colapsar si no se acometen las obras de conexión a la red general. Los residentes no descartan nuevas movilizaciones para visibilizar una emergencia sanitaria que se esconde bajo el suelo de sus calles.

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