El excomisario Villarejo se enfrenta a 19 años de prisión a petición de la Fiscalía en el caso Kitchen

El excomisario José Manuel Villarejo ha negado en el juicio del caso Kitchen que le encargaran encontrar grabaciones del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy en poder del extesorero del PP Luis Bárcenas, o que tuviese instrucciones políticas o un encargo del PP.
Villarejo ha retomado este martes su declaración como acusado en el juicio Kitchen, que comenzó el pasado 1 de junio, respondiendo a las preguntas de su abogado Antonio García Cabrera acerca de esta presunta operación parapolicial contra el extesorero, y sin terminar de contestar al fiscal César de Rivas, a quien sí respondió en la jornada anterior.
A preguntas de su defensa, Villarejo, que se enfrenta a 19 años de prisión a petición de Fiscalía, ha explicado que el entonces director general de la Policía Nacional Ignacio Cosidó le encargó una operación de inteligencia con un doble objeto: verificar si existía un dinero que Bárcenas habría ocultado a la Justicia y si éste «disponía de información sensible que pudiera hacer daño a la seguridad del Estado», al afectar a «altas instituciones».
A renglón seguido, ha negado de forma taxativa que le encargaran localizar grabaciones de Bárcenas con Rajoy o con el dirigente del PP Javier Arenas: «Jamás y además quedaría algún audio de la época o alguna anotación mía», ha afirmado Villarejo, que ha explicado que tuvo tensión con Cosidó porque éste le pidió información sobre un trabajo acerca de Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid.
En ese sentido, ha negado que recibiera alguna orden política relacionada con las grabaciones de Bárcenas y ha apuntado que tenía independencia para aceptar o rechazar cosas que no veía claras y por eso al final resultó «un testigo molesto, para unos y otros».
Niega encargos privados del PP
«Jamás el PP me ha encargado nada a nivel privado, menos aún me ha pagado nada y eso es tan evidente que si hubiera habido algo hubiera sido sacado a la luz», ha sostenido además Villarejo, al referirse a la cantidad que en una grabación dice que le debía Dolores de Cospedal, y que ha enmarcado en un adelanto que él hizo de fondos reservados que no le habían reembolsado.
También se ha referido a la frase que le dijo Cospedal cuando llamó a parar «lo de la libretita». Según Villarejo, la entonces secretaria del PP estaba «obsesionada» con lo que publicaba la prensa y preocupada por las anotaciones de Bárcenas y creía que él podía impedir que algunas cosas se publicaran, aunque él le «seguía la corriente» sin pedir nada a los informadores.
Una labor de inteligencia dentro de la legalidad
Villarejo ha defendido que su labor consistió en una operación de inteligencia, en la que captó al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, porque el comisario Enrique García Castaño había fallado en su intento, y sólo aportó información, sin coordinar ni realizar operativos ni tomar parte en seguimientos a la mujer del extesorero, Rosalía Iglesias.
El comisario era, según su propio relato, un «un agente cometa, volante», cuyas funciones estaban al margen de la estructura oficial y que siempre actuaba «solo».
En ese sentido, ha señalado que el chófer de Bárcenas hizo su función como confidente, sin tener conocimiento de que hiciera nada ilegal, ha negado que le diera documentos o que él tomara parte en un volcado de dispositivos.
Villarejo duda de que Bárcenas tuviera documentación en su poder
El excomisario ha mostrado sus dudas acerca de si la información o documentación de que la «alardeaba» Bárcenas existiera realmente, algo que no pudo verificar, y del extesorero ha dicho que era «un hombre intelectualmente brillante que provocó toda una serie de movimientos políticos de la época gracias a insinuar que tenía documentos».
También ha expresado su «convicción» de que el comisario que confesó en Kitchen y que después fue exonerado por motivos de salud, Enrique García Castaño, no tenía copia de documentación sustraída a Bárcenas ni entró en el taller de restauración de su mujer -como él mismo confesó- porque cree que de haberla tenido la habría empelado en su defensa.
Como en el resto de procedimientos judiciales en su contra, Villarejo ha vuelto a poner en duda el origen de las investigaciones en su contra y ha apuntado al CNI.


