Una de las voces de las tradiciones canarias en Televisión Canaria, presenta este domingo, 2 de agosto, a partir de las 15:30 horas, en directo la Romería de La Esperanza
Alexis Hernández es, sin duda, una de las voces e imágenes más reconocibles de Televisión Canaria y el hilo conductor de las grandes celebraciones populares de nuestro Archipiélago. A lo largo de su trayectoria al frente de las retransmisiones en directo de la cadena autonómica, ha sido el encargado de llevar a miles de hogares citas emblemáticas como la Romería de San Benito Abad en La Laguna, Tegueste, San Roque en Garachico, El Socorro en Güímar o la tradicional Bajada del Trono de la Virgen de las Nieves en La Palma, entre muchas otras. Con un estilo cercano, un profundo respeto por nuestra identidad y una capacidad única para transmitir la emoción del directo, Alexis se ha convertido en el gran narrador de las tradiciones canarias.

Conversamos con él sobre su vivencia personal al frente de estos eventos y sobre la próxima cita que Televisión Canaria emitirá en directo este domingo, 2 de agosto, a partir de las 15:30 horas: la Romería de La Esperanza.
1- San Benito Abad, Tegueste, San Roque en Garachico, El Socorro en Güímar, la Bajada del Trono en La Palma… Has recorrido el Archipiélago para trasladar a los hogares a través de tus palabras cómo se viven estas fiestas. ¿Se llega a acostumbrar uno a la emoción de ver a todo un pueblo volcado en sus tradiciones?
No, uno no se acostumbra nunca a la vivencia que supone para un pueblo y, concretamente, para cada una de las personas que asisten a un acontecimiento de estas características. Lejos de ser siempre igual, ocurre justamente lo contrario: la emoción va creciendo. A lo largo de los años se acumula, va in crescendo, porque empiezas, de alguna manera, a formar parte de esa propia historia.
Como narrador y contador de lo que sucede, eres testigo de esa celebración año tras año, edición tras edición. Eso hace que todo vaya adquiriendo un valor mucho mayor, porque vas conociendo nuevos detalles, vas reconociendo caras, vivencias y personas con las que, lejos de distanciarte, cada vez te sientes más unido.
2- Cada romería tiene su propio sello y su propia idiosincrasia. Cuando te pones al frente del micrófono, ¿cómo consigues transmitir la esencia única de cada municipio?
Las romerías, o cualquier otro acto, no se preparan únicamente en el momento de la retransmisión o en las horas previas. Yo empiezo muchos días antes.
Tengo la costumbre de ir al lugar, saludar a personas que ya conozco, compartir un café con quien me va a acompañar en los comentarios durante la retransmisión y, sobre todo, escuchar. Siempre procuro hacerlo allí mismo, en el lugar donde va a celebrarse el acto.
Lo que pretendo es acercarme desde dentro a conocer la historia y las vivencias de quienes luego serán los protagonistas de la retransmisión. El directo es muy importante, pero no es lo más importante. Lo verdaderamente importante es integrarte en el ambiente y adelantarte para conocer los detalles de una celebración que, para ese pueblo, es fundamental.
Solo puedes contar una historia con fidelidad o al menos intentarlo, cuando tú también consigues emocionarte. Y para emocionarse hay que querer las cosas; para quererlas hay que conocerlas; y para conocerlas hay que ir, sentarse, compartir un café o un aperitivo con quienes nunca dejan de enseñarte y de sorprenderte.
3- Si tuvieras que elegir un instante que se te haya quedado grabado a fuego en la memoria, ¿cuál sería?
Sin ninguna duda, me quedo con la primera vez que estuve en la Bajada de la Virgen de los Reyes, en El Hierro.
Fue en el santuario, después de terminar la misa y antes de comenzar la bajada hasta Valverde, cuando todavía era de noche. Compartí aquel momento con los bailarines de Sabinosa y, junto a mí, estaba el recordado y admirado Domingo León, hijo de Sabinosa y responsable del grupo que inicia el toque de tambores y recibe a la Virgen a la salida del santuario.
Aquel instante quedó grabado a fuego en mi memoria. Sin mediar palabra, nos emocionamos los dos: él, por la enorme responsabilidad que suponía sacar la imagen de la Virgen como responsable del grupo de Sabinosa; y yo, que era prácticamente un neófito, profundamente emocionado por lo que estaba viviendo.
Todo aquello terminó en un abrazo y en unas lágrimas que no necesitan explicación. Y, si alguien la necesita, más que explicarlo yo, le invitaría a vivir alguna vez un momento como ese. Hay sensaciones que no requieren palabras y, sin embargo, son inmensamente intensas.
4- Detrás de cada emisión hay muchas horas de trabajo, madrugones y un equipo humano enorme. ¿Cómo es el engranaje que no se ve desde casa para que todo salga perfecto en una retransmisión de varias horas?
Quien está en casa viendo una retransmisión con una buena imagen y un buen sonido difícilmente imagina la cantidad de personas que hay detrás.
Y, cuando se trata de una retransmisión al aire libre, como ocurre con las romerías o las bajadas, ese trabajo se multiplica. Yo diría que por cada persona que el espectador ve o escucha hay diez o quince trabajando detrás.
Es impresionante el trabajo de los días previos: preparar todo el dispositivo técnico, coordinar al equipo humano, planificar cada detalle y prever cualquier inconveniente que pueda surgir, porque siempre surgen imprevistos.
En muchas ocasiones hablamos de veinte o veinticinco profesionales trabajando para una retransmisión. Una vez está todo montado, da prácticamente igual que dure una hora o que dure dos: el esfuerzo es enorme. La producción realiza un trabajo extraordinario y, desde el punto de vista técnico, tanto dentro como fuera de las unidades móviles, el despliegue humano es sencillamente increíble.
5- Las romerías y fiestas populares han ido evolucionando y sumando a nuevas generaciones. Tras tantos años observando las plazas y calles de las Islas, ¿cómo ves la salud de nuestras tradiciones entre la juventud canaria actual?
Yo creo que la salud de nuestras tradiciones entre la juventud está garantizada. Lo que tenemos que hacer es darles algunas pistas, mostrarles detalles y, sobre todo, hacerles partícipes y conocedores de la historia: de dónde vienen estas celebraciones, por qué son así y cuáles son las tradiciones que se repiten año tras año.
Lo más importante es que las conozcan. Es tan sencillo y, a veces, tan complicado como eso.
Tenemos que conseguir que se enamoren de estas manifestaciones culturales, populares y folclóricas porque forman parte de nuestra identidad, que también es la suya. La única manera de lograrlo es que se sientan responsables, dueños y custodios de ese patrimonio.
Estoy convencido de que está garantizado, siempre que las generaciones veteranas seamos capaces -y creo que lo estamos consiguiendo en buena medida- de transmitirles todo lo que hemos vivido, aprendido y sentido para que ellos también lo hagan suyo y se conviertan en los verdaderos preservadores de nuestra identidad.
6- Este domingo, 2 de agosto, Televisión Canaria vuelve a llevar a todos los hogares la Romería de La Esperanza en directo. ¿Qué tiene de especial esta cita en el calendario festivo de las Islas?
Este año, además, se cumplen cincuenta años de esta manera de celebrar la romería en La Esperanza.
Lo que hace especial esta cita es que la imagen de la Virgen ocupa el centro de la celebración. Desde el lugar que le corresponde recibe las ofrendas físicas, musicales, folclóricas y populares de cada carreta, de cada grupo y de cada persona que pasa ante ella.
No debemos olvidar que la celebración gira en torno a una imagen, la Virgen de La Esperanza, que tiene un papel absolutamente protagonista. Está presente durante toda la romería, recibiendo a cientos y cientos de personas que pasan ante ella para darle gracias, pedirle o simplemente ofrecerle su participación en la fiesta.
Además, es una romería profundamente vinculada a la tierra, a la agricultura y a la ganadería de una zona extraordinaria como La Esperanza, cuyas gentes han sabido conservar el legado recibido de generaciones anteriores y mantenerlo plenamente vivo.
7- Para quien no haya vivido nunca la Romería de La Esperanza o la vaya a seguir a través de la pantalla, ¿cuál es ese elemento o momento imprescindible que no se pueden perder?
Sin duda, el momento en que la Virgen sale de la iglesia y es trasladada hasta el lugar donde recibirá todas las ofrendas.
Cualquier salida o entrada de una imagen en su templo tiene un significado muy especial, pero en este caso invitaría al espectador a fijarse, sobre todo, en las caras, en las expresiones, en los ojos, en las sonrisas y en los nervios contenidos de quienes cargan, empujan o custodian la imagen de la Virgen.
Ahí reside la verdadera esencia de lo que nos convoca en una fiesta como esta. Es una celebración profundamente espiritual, pero también extraordinariamente generosa, alegre y abierta, tanto para quienes forman parte de ella desde siempre como para quienes la descubren por primera vez.




