El joven, que vive en la Isla desde hace cuatro años, denuncia en Canarias Al Cierre la represión de las protestas, las restricciones a las mujeres y el aislamiento económico que, asegura, sufre la población en Irán.
El programa Canarias Al Cierre de La Radio Canaria, conducido por Víctor Hugo Pérez, ha recogido este lunes el testimonio de un ciudadano iraní residente en el Archipiélago ante la grave situación que atraviesa su país.
Ali Mirhosseini, de 28 años y vecino de Tenerife desde hace cuatro años, relató en antena la preocupación que vive la comunidad iraní en Canarias mientras la mayoría de extranjeros y muchos ciudadanos españoles han abandonado ya Irán. “Estamos en una situación súper complicada. No sabemos qué va a pasar”, aseguró.
“Cuarenta años de problemas”
Ali explicó que, a su juicio, la crisis actual es el resultado de décadas de deterioro político y económico en Irán. “Son muchos años con problemas con el gobierno, casi cuarenta años. Cada año la situación empeora”, afirmó.
En su opinión, las restricciones a la libertad de expresión, la crisis económica y el aislamiento financiero internacional han asfixiado a la población. “No podemos tener relación bancaria con ningún banco de Europa o Estados Unidos. Hay muchos problemas económicos para la gente normal”, indicó.
Esta situación ha provocado que muchos iraníes hayan optado por emigrar en busca de mejores oportunidades. Otros, explicó, «han salido a la calle para exigir cambios».
Denuncias de represión
El joven tinerfeño denunció una dura represión de las protestas recientes. Aseguró que durante varios días el Gobierno «cortó Internet y las comunicaciones telefónicas», dejando incomunicados a los ciudadanos dentro y fuera del país. “Una semana no teníamos ninguna información sobre nuestra familia”, relató.
Según su testimonio, las manifestaciones comenzaron de forma pacífica para reclamar mejoras económicas y mayor libertad política, pero fueron respondidas con violencia. “La gente solo quería su derecho mínimo: votar libre, elegir su vida. Pero el gobierno empezó a disparar”, sostuvo.
Ali describió escenas “muy duras” que, dijo, ha visto en vídeos difundidos tras el restablecimiento parcial de las comunicaciones. “Es muy feo, muy malo. Es un crimen de nivel muy alto”, afirmó.
Libertades y derechos de las mujeres
Durante la entrevista, también abordó la situación de las mujeres en Irán. Explicó que la ley obliga a llevar cubierta la cabeza en espacios públicos y establece limitaciones en aspectos cotidianos. “Una mujer no puede decidir cómo vestirse libremente. No puede montar en motocicleta. Son cosas mínimas, derechos humanos básicos”, subrayó.
A su juicio, la mayoría social no respalda al actual sistema político. “En mi opinión, el 80 o 85% de la gente no quiere este tipo de gobierno. Quiere libertad para decidir su estilo de vida”, aseguró, aunque reconoció que existe un sector que sí lo apoya, especialmente por convicciones religiosas o vínculos con el poder.
Incertidumbre y miedo
Ali mantiene contacto intermitente con su madre, que reside en Teherán. Las comunicaciones, explicó, son inestables y la población vive con miedo ante los bombardeos y la paralización de la actividad económica. “La gente no puede trabajar, no puede salir tranquila a la calle. Hay mucho estrés”, lamentó.
También cuestionó la imagen exterior de Irán como país rico por sus recursos energéticos. “Mi país tiene muchas cosas buenas para ser muy fuerte económicamente, pero la corrupción ha hecho que la clase media desaparezca. O muy ricos o muy pobres”, señaló.
Sobre el riesgo de un conflicto mayor, incluido el uso de armamento nuclear, se mostró contrario a cualquier escalada bélica. “No me gusta ninguna guerra. Ninguna persona que ama su país quiere guerra”, afirmó. Sin embargo, expresó su deseo de que la población pueda algún día manifestarse “con libertad cien por ciento y decidir su vida”.


