El Observatorio está estratégicamente ubicado junto a un sistema natural de emanaciones de CO2 que acidifican las aguas costeras
El consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano Hernández Zapata, ha inaugurado este sábado el nuevo laboratorio de trabajo del Observatorio Marino de Cambio Climático (OMACC), situado en el Faro de Fuencaliente, en la isla de La Palma.
Universidad de Las Palmas
La consejería ha invertido en esta infraestructura 137.500 euros, y se ha realizado en colaboración entre la Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, para impulsar la investigación de vanguardia sobre el impacto del cambio climático en el medio marino y consolidar al archipiélago como un enclave científico de referencia internacional, según ha informado la Consejería regional de Transición Ecológica en nota de prensa.
El nuevo espacio está estratégicamente ubicado junto a un sistema natural de emanaciones de CO2 que acidifican las aguas costeras, un fenómeno excepcional que convierte a esta zona en una auténtica «ventana al futuro» de los océanos. Estas condiciones permitirán a los investigadores estudiar cómo responden a los ecosistemas actuales y avanzar en el diseño de estrategias para mitigar los efectos del calentamiento global en el mar.
El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, resaltó la «importancia» de esta infraestructura para el desarrollo científico de Canarias, así como para la toma de decisiones basadas en el conocimiento.
Proteger la biodiversidad
Añadió que el impulso de este laboratorio permite dar un «paso firme» para consolidar a Canarias como un territorio «puntero en la investigación del cambio climático», ya que afirmó que «comprender hoy cómo evolucionarán» los océanos «es clave» para proteger la biodiversidad y garantizar el futuro de sectores estratégicos vinculados al mar.
Asimismo consideró que el proyecto «refleja la apuesta decidida de la consejería por apoyar la ciencia y generar oportunidades» desde el conocimiento, atrayendo talento internacional y fomentando la cooperación entre instituciones.
Por su parte, el rector de la Universidad de La Laguna, Francisco Javier García, indicó que este proyecto es «ejemplo de lo que Canarias puede aportar a la ciencia internacional, consolidándose como un auténtico laboratorio natural para afrontar los retos» del cambio climático.
Equipo de investigación
También mostró el orgullo que supone para la institución que fuera un equipo de investigación de la propia Universidad de La Laguna el que, ya en 2015, «diera el primer paso decisivo» hacia la realidad actual, al protagonizar uno de los descubrimientos «más relevantes» de la biología marina en Canarias: la identificación en este enclave de emanaciones naturales de CO2 que provocan la acidificación del medio marino.
Asimismo la primera Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Fuencaliente, Patricia Hernández, resaltó la elección del municipio para albergar estas infraestructuras científicas, lo que apuntó muestra «las excelentes cualidades» de Fuencaliente para investigar el océano.
La consejera de Medio Ambiente del Cabildo de La Palma, Mónica Gómez, señaló que «si La Palma es conocida en el mundo entero por la limpieza de sus cielos», con este nuevo observatorio se demuestra que sus aguas «poseen esa misma excelencia».
Acción climática
También el vicerrector de Investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Alberto Corbera, resaltó que Canarias es un laboratorio «natural para todos los grandes» retos europeos como son el desarrollo de la economía azul y la acción climática. «Este es un caso magnífico de colaboración entre administraciones y universidades públicas canarias. Un observatorio que se sitúa en un lugar estratégico para estudiar, investigar y conocer posibles soluciones en materia de acidificación oceánica», afirmó.
Por último, el director del Observatorio Marino de Cambio Climático, José Carlos Hernández, agradeció a las instituciones «la oportunidad de liderar un proyecto de este tipo, pionero en la investigación de la acidificación del océano y de la resiliencia de los ecosistemas marinos en la Macaronesia», y que permitirá que los investigadores canarios tengan un «lugar de referencia» que les permita «hacer ciencia y avanzar en la adaptación» del territorio frente al cambio climático.


