La asociación ecologista ‘José de Viera y Clavijo’ denuncia ante el Cabildo el uso de un Bien de Interés Cultural y el daño irreversible al espacio

La asociación ecologista ‘José de Viera y Clavijo’ ha registrado un escrito ante el área de Patrimonio del Cabildo de Tenerife en el que denuncia el uso como corral de cabras de la cueva de Bencomo. Uno de los vestigios más importantes de la época guanche y lugar de residencia del mencey homónimo,
Recuerdan que la cueva de Bencomo, que se sitúa en la ladera de Tamaide entre La Orotava y Santa Úrsula, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1986. Y que no es la primera vez que se utiliza como redil para ganado. En esta ocasión tras forzar la puerta de acceso que protegía el recinto.
«Abandono, profanación y desidia institucional»
La entidad ha denunciado estos hechos ante el Cabildo de Tenerife por el «estado de abandono y profanación» de la cavidad. Y detalla que las investigaciones realizadas en 2017 y 2018 confirmaron la presencia de estratos arqueológicos de enorme valor. Incluyendo herramientas de obsidiana y marcas de cerramiento originales, que ahora están bajo grave riesgo de desaparición.
Se trata, a su entender, de un «atentado» contra el patrimonio canario. Y advierte de que la presencia continuada de cabras supone un daño irreversible por tres vías. La primera es la destrucción de estratos, pues el pisoteo del ganado tritura los contextos sedimentarios que aún guardan información histórica.
Además, hay perjuicios por la corrosión química, ya que los ácidos de los excrementos y la orina degradan tanto los restos orgánicos como las paredes de la cueva. Y todo ello supone además una infracción penal. Puesto que el destrozo intencionado de la puerta de seguridad constituye un presunto delito contra el patrimonio histórico según el Código Penal.
La asociación José de Viera y Clavijo ha solicitado la identificación inmediata de los propietarios del ganado y la apertura de un expediente sancionador. Y detalla que, según la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias, los daños a bienes protegidos pueden acarrear multas de hasta 1.500.000 euros.
«Es una vergüenza que la que fuera sede del poder del Menceyato de Taoro haya terminado convertida en un establo por la desidia institucional. No solo se ha vulnerado la protección física del BIC, sino que se está permitiendo la destrucción de un legado que pertenece a todos los canarios», reprocha la entidad.
Recuerda que cuando ocurrieron unos hechos similares en una ocasión anterior se retiraron «decenas de kilos de excremento de cabras«. Por lo que se trata de un comportamiento «reincidente» contra un BIC.
La asociación exige al Cabildo la reparación inmediata de los cierres y la adopción de medidas cautelares para garantizar que no entre un solo animal más en el yacimiento.


