El alcalde murguero de un municipio de Gran Canaria

El regidor de Agüimes participa activamente en el Carnaval del municipio junto a su murga, Los Sombreritos

Para Óscar Hernández, alcalde del municipio grancanario de Agüimes, la murga forma parte fundamental de su biografía. Antes que alcalde fue murguero y, a día de hoy, lo sigue siendo, compatibilizando el cargo público con su participación activa en el carnaval de su municipio.

Oscar Hernández, alcalde de Agüimes y murguero
Oscar Hernández, alcalde de Agüimes y murguero | Ayuntamiento de Agüimes

Una trayectoria ligada a las carnestolendas

Su trayectoria arranca prácticamente con el nacimiento de las murgas en el municipio. Primero participó en grupos informales de amigos y amigas; después, formó parte de la murga Los Lagartos, donde estuvo muchos años implicado de lleno en la organización. No solo cumplía con los ensayos, sino que también asumía tareas como la selección de telas y el diseño de los disfraces.

En 1993, ante la dificultad de compatibilizar su faceta de alcalde y familiar con la murga, decidió dejar Los Lagartos e incorporarse a Los Sombreritos. Buscaba reducir la carga organizativa sin abandonar el espíritu murguero. Según explica el propio Hernández: “Al principio estaba en la murga Los Lagartos (…) estuve muchísimos años metido de lleno, en el trajín de comprar las telas, los diseños, buscar las costureras… Y después, ya a partir del año 93, me vine a Los Sombreritos porque me suponía demasiadas tareas. Tenía una niña pequeña y no podía compatibilizarlo”.

Oscar Hernández, alcalde de Agüimes y murguero
Oscar Hernández, en el centro de la imagen, durante un ensayo de la murga Los Sombreritos | Ayuntamiento de Agüimes

Disciplina de opositor para memorizar letras

Aunque afirma que la agenda institucional limita su presencia en los ensayos, especialmente durante los primeros meses, sin embargo, cuando llegan noviembre y diciembre, Hernández se aplica con la disciplina de un estudiante de oposiciones. El alcalde memoriza letras en cualquier rato disponible, como los viajes en coche o en avión. Sus compañeros aseguran que no canta mal, rasguea la guitarra y forma parte del núcleo más apasionado por la música.

Dentro del grupo, Hernández asegura que es uno más. Los compañeros recuerdan el año en que todos salieron con caretas con su rostro mientras él aparecía sin máscara, mostrando la cara enmarcada como parte del disfraz colectivo. Alejandro González, director de Los Sombreritos, destaca que “en la murga es uno más y se presta mucho al cachondeo”.

No es el único murguero del consistorio

Para Hernández, la murga supone una forma de mantener los pies en la calle. Su paso por el balonmano, el folclore y las asociaciones locales ha tejido una red de relaciones que entiende como esencial para hacer política. El carnaval le ayuda a desconectar y a recargar energías compartiendo risas. “Muchas veces estás cansado, no tienes ganas de subir al ensayo, pero cuando subes lo agradeces porque te cambia la mentalidad”, afirma el alcalde.

Hernández no es el único miembro del equipo de Gobierno con esta pasión. Los concejales Efraín González y Abildo González son compañeros suyos en Los Sombreritos. Por su parte, la concejala Cati Suárez pertenece a la murga femenina Las Salamandras, mientras que el concejal Alberto Santana integra la murga Los Hijos de Chano.

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