- Horario y dónde ver en directo los actos del papa León XIV en Tenerife
- Recorrido de León XIV por Santa Cruz de Tenerife
- Visita de León XIV a Gran Canaria
- Galería de fotos y vídeos del papa León XIV en Gran Canaria
León XIV también dirigió una dura condena a los traficantes de personas y les exhortó a convertirse en la fe cristiana en un acto celebrado en la plaza del Cristo
El papa León XIV ha pedido este viernes acogida para los migrantes respetando su historia, pero también que ellos se abran con confianza a la comunidad que les recibe, aprendan su lengua, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común, según ha dicho en un discurso en la plaza del Cristo de La Laguna, en Tenerife. En el segundo acto de su jornada en Tenerife, León XIV ha lanzado también una dura condena a los traficantes de personas y a quienes organizan rutas de muerte.

«Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina«, ha advertido. «¡Deténganse. Conviértanse!», ha exhortado a los traficantes y corruptos.
Tras su visita al centro de Las Raíces, el papa mantuvo un encuentro con personas que trabajan por una acogida digna y por la inclusión de la población migrante, celebrado en el casco urbano de La Laguna, declarado patrimonio de la Humanidad.
Allí, el pontífice estadounidense ha asegurado que «las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra», porque «hay miradas que ven y, sin embargo, no reconocen; convierten un rostro en cifra, una historia en expediente y una diferencia en distancia».
El papa se ha dirigido a las asociaciones que se ocupan de la integración de migrantes y les ha dicho que «la acogida abre la puerta», pero «la integración ayuda a cruzar el umbral». Integrar «no significa borrar la historia de quien llega ni exigirle que deje atrás todo lo que forma parte de su memoria» y tampoco significa crear «mundos paralelos, cerrados unos a otros, donde las personas conviven sin encontrarse realmente», ha advertido León XIV.
Y entonces se ha dirigido a los migrantes, a quienes ha pedido «abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, aprender su lengua, respetar sus leyes, conocer sus costumbres, participar en la vida común y ofrecer con gratitud sus dones».
«Toda sociedad que acoge tiene deberes hacia quienes llegan; y quien es acogido descubre también que la dignidad reconocida como derecho florece cuando se convierte en responsabilidad y deseo sincero de construir junto a los demás«, ha afirmado.
En este acto, el papa ha vuelto a escuchar nuevos testimonios y ha resaltado que los migrantes «buscan también algo más: una posibilidad concreta de recomenzar, de aprender, de trabajar, de servir, de participar, de no quedar encerrados para siempre en la condición de víctimas».
Ha pedido no olvidar «a tantos migrantes que, provenientes de Latinoamérica, de Filipinas y de otras latitudes, forman ya parte viva de la comunidad y, con su fe, su trabajo y sus dones, ayudan a renovarla».
«Déjense también evangelizar por ellos, pues seguramente traen consigo regalos que la Providencia ha querido hacer llegar a ustedes a través de quienes se integran», ha pedido el papa, y ha agregado: «El extranjero de ayer puede ser el hermano y vecino de hoy».
Y a los católicos, el papa ha querido pedirles algo más: «Que la integración no quede reducida a una tarea social, por necesaria que sea. Quien llega a nuestras parroquias necesita pan, techo, lengua, trabajo y protección«. «Una conciencia humana, y más aún una conciencia cristiana, no puede permanecer indiferente ante las víctimas de los naufragios y de la falta de ayuda, ante esos cementerios del mar», ha dicho el papa.
Recorrido en el papamóvil y descanso en la sede del Obispado



El papa León XIV ha recorrido las calles de La Laguna en un papamóvil acompañado de centenares de personas, de muy diversas nacionalidades, que no han parado de aplaudirle y a quienes se ha dirigido al final del trayecto para recordarles que «todos somos hermanas y hermanos».
«Todos queremos ser reconocidos con la dignidad humana que Dios nos ha dado cuando nos ha creado», ha dicho el pontífice en una improvisada alocución desde el balcón de la sede del Obispado de La Laguna, a donde ha acudido para tomarse un descanso antes de proseguir su visita a Tenerife.
«Todos somos hermanas y hermanos: algunos peruanos, algunos colombianos, algunos venezolanos, algunos de Tenerife; somos todos una sola familia«, ha dicho el papa a la multidud congregada frente a la sede episcopal. «Es cuando compartimos con los demás cuando descubrimos el verdadero sentido de nuestras vidas», ha concluido el papa antes de bendecir a los allí congregados.
Silbadores lanzaron el mensaje «¡Que corran la voz, que ya viene el papa, alcemos la mirada!» por las calles de La Laguna
Los sonidos silbados, una ancestral forma de comunicación propia de la isla de La Gomera, y que también existe en otros puntos del archipiélago con sus propias peculiaridades, se han hecho oír entre los gritos de alegría, vivas y vítores de la población que ha querido acompañar al pontífice durante todo su trayecto por la ciudad.
El proyecto ‘Dos Patrimonios Hermanados’ lanzó el siguiente mensaje: «¡Que corran la voz, que ya viene el papa, alcemos la mirada!». La iniciativa ha sido impulsada por el silbador Rogelio Botanz, con la colaboración de la Asociación Cultural Silbo Gomero, diversas instituciones eclesiales de la ciudad y el propio Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.
Según sus promotores, no han pretendido hacer una actuación ni un acto añadido al programa oficial, sino «un gesto sencillo y profundamente arraigado en la cultura canaria». La idea, apuntaron, ha sido «anunciar una buena noticia y hacerla correr de voz en voz, como históricamente hicieron los silbadores de La Gomera para salvar distancias y comunicar acontecimientos importantes».


