La candidatura de Las Palmas a capital cultural de la UE se articula bajo el lema ‘Rebelión de la Geografía’
La compañía aérea Binter y la firma de alimentación Tirma, se han sumado al «impulso colectivo» que respalda la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea de la Cultura 2031 (LPGC’31).
Así, este lunes en los más de los 280 vuelos que operará Binter esa jornada se distribuirán como obsequio a sus más de 25.000 pasajeros otras tantas unidades de ambrosías Tirma. Todo ello, con un envoltorio especial en color naranja, tonalidad corporativa de la candidatura LPGC’31.
Candidatura isleña
Un gesto simbólico que convertirá cada trayecto en una muestra visible del apoyo de toda Canarias al proyecto cultural ‘Rebelión de la Geografía’. Cabe destacar que será defendido el martes en el Ministerio de Cultura ante un jurado europeo. Además, en competencia con otras ocho ciudades españolas. Según informó este sábado en un comunicado la oficina de la candidatura isleña.
El propio equipo encargado de defender el proyecto, encabezado por la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, viaja en un vuelo regular de Binter con destino Madrid. Así es que, en una jornada que trascenderá lo operativo para convertirse en una acción colectiva de respaldo ciudadano.
Locución especial
Durante todos los trayectos del lunes, una locución especial a bordo informará al pasaje de que «se trata de una fecha señalada y especial para la ciudad y para el conjunto del archipiélago«. Ante esto, se añadirá «un día en el que Canarias acompaña a Las Palmas de Gran Canaria en su aspiración de convertirse en la primera ciudad del archipiélago en ostentar el título de Capital Europea de la Cultura».
Con el reparto de 25.000 chocolatinas a bordo se pretende convertir cada vuelo en una plataforma de difusión del proyecto. Así como, en un símbolo del respaldo social, empresarial y ciudadano que acompaña a la delegación que viaja a Madrid.
Condición insular
La candidatura LPGC’31 se articula bajo el lema ‘Rebelión de la Geografía’, una propuesta que reivindica la condición insular, atlántica y ultraperiférica como una oportunidad para repensar Europa desde sus márgenes. El proyecto plantea convertir la distancia en diálogo, la fragmentación en red y la frontera en espacio de encuentro.


