Esta es la nueva fruta ‘de lujo’ en Canarias

Un informe oficial revela cambios drásticos en el mercado agrícola que afectan directamente al bolsillo de los productores isleños

La fresa se corona como el producto agrícola que más subió su precio en origen en Canarias durante el último año. El sector primario registra un incremento del 25,4 % en comparación con el ejercicio anterior, una cifra que sitúa a este fruto rojo en la cima de la carestía dentro de las islas.

Fresas
Imagen de archivo – Eszter Miller

El kilo de fresas rompe barreras

El pasado mes de enero, cada kilo de fresas alcanzó un precio de 6,37 euros. Esta cifra contrasta significativamente con el escenario de hace doce meses, cuando los agricultores percibían 5,08 euros por la misma cantidad de producto. La estadística refleja una tendencia alcista que no solo afecta a las bayas, sino que arrastra a otros cultivos esenciales de la cesta canaria.

El Instituto Canario de Estadística (Istac) confirma que otros productos también experimentaron subidas notables. Los tomates escalaron un 25,3 %, seguidos de cerca por las piñas tropicales con un 19,4 %. Asimismo, las lechugas y los aguacates encarecieron sus valores en un 16,0 % y un 14,0 % respectivamente, complicando el panorama para quienes trabajan la tierra.

Las coles y los mangos: la otra cara de la moneda

Por contra, las coles y los mangos representan la mayor caída de precios en origen durante el último año. Estos productos lideran el ranking de los descensos, ofreciendo un respiro —quizás excesivo— en los ingresos que reciben los agricultores por su cosecha.

En el caso de las coles, el descenso anual llegó al 47,9 %. Mientras que en enero de 2025 los compradores pagaban 0,73 euros el kilo, este año la cifra se desplomó hasta los 0,38 euros. Los mangos sufrieron un destino similar: bajaron de los 4,84 euros del año pasado a los 2,61 euros actuales, lo que supone un desplome del 46,1 %.

Un mercado en constante movimiento

La lista de productos que perdieron valor se extiende a las calabazas (-35,4%), las coliflores (-29,2%) y las judías verdes (-13,4%). Estos datos dibujan un mapa de contrastes donde la rentabilidad de cada cultivo varía drásticamente de una temporada a otra según la oferta y la demanda del mercado local.

Es vital entender que esta estadística se refiere exclusivamente al precio medio al que se vende en origen. Según aclara el informe, este es el «precio percibido por la comunidad agrícola, no el final que abona el consumidor». Por tanto, las cifras que vemos en las estanterías de los supermercados suelen ser superiores tras sumar los costes de logística y distribución.

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