La AUGC pide depurar responsabilidades tras el fallecimiento de un agente de 63 años en el Puerto de Granadilla
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) reclama una investigación urgente sobre el fallecimiento de un compañero en Tenerife el pasado domingo. El agente murió por un infarto tras participar catorce horas en el dispositivo sanitario del buque ‘Mv Hondius’. El sindicato denuncia que el efectivo realizaba tareas ajenas a su situación administrativa de reserva.

La asociación critica con dureza la gestión de los recursos humanos por parte de la institución armada. Según el colectivo, la cadena de mando autorizó el uso de un agente sin la especialidad necesaria. Por este motivo, los representantes de los trabajadores exigen transparencia total sobre las órdenes recibidas.
El sindicato califica el despliegue como un reflejo de las carencias organizativas actuales de la Guardia Civil. Los mandos habrían ignorado los protocolos de seguridad para cubrir las necesidades del servicio. Esta situación derivó en una exposición innecesaria a riesgos físicos graves para el trabajador.
Además, el comunicado destaca que el operativo no presentaba un carácter de emergencia imprevisible. La llegada del barco con hantavirus permitía una planificación mucho más ordenada y segura. Sin embargo, la institución optó por una estrategia que comprometió la integridad de su personal.
Jornada laboral extenuante
El fallecido inició su turno a las seis de la mañana en la capital tinerfeña. Tras conducir hasta el sur, el agente permaneció en el puesto avanzado durante catorce horas seguidas. En ese tiempo, el guardia cargó materiales y realizó esfuerzos físicos intensos bajo una presión constante.
A las 21:40 horas, el hombre sufrió el ataque al corazón que terminó con su vida. La AUGC recalca que su situación de reserva debía evitar precisamente este tipo de sobreesfuerzos. El reglamento establece funciones muy concretas y tasadas para el personal de su edad.
Por consiguiente, la asociación solicita la intervención inmediata del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales. El objetivo principal es aclarar si la asignación de este agente al dispositivo cumplía la legalidad. Los servicios jurídicos del sindicato ya analizan el caso para acudir a la Fiscalía.
El factor de la edad
La organización reclama desde hace años el reconocimiento de la edad como un riesgo laboral específico. Un agente de 63 años no puede recibir el mismo trato que un joven de treinta. La ciencia y la legislación actual avalan esta distinción en la planificación de los turnos.
En este sentido, la AUGC describe la muerte del guardia como una consecuencia previsible de este modelo. La institución ignora de forma sistemática las limitaciones físicas que impone el paso del tiempo. Esta falta de adaptación genera situaciones de peligro extremo para los efectivos de mayor veteranía.
Finalmente, el colectivo advierte que la entrega de los guardias civiles tiene límites éticos y legales. La dirección no puede fijar las condiciones de trabajo solo en función de su propia conveniencia. El sindicato mantendrá su presión hasta conseguir una reforma real de las cargas de servicio.


