Fernando Guadalupe exporta el sabor tradicional de La Graciosa a su nuevo restaurante en Lanzarote

El cocinero graciosero renueva el recetario tradicional de la octava isla junto a su socio Adrián Brusel

El chef Fernando Guadalupe inauguró recientemente el restaurante ‘Labra’ en Lanzarote para renovar las recetas tradicionales de La Graciosa. El cocinero, ganador del campeonato de Jóvenes Cocineros en Gastrocanarias 2022, arranca este proyecto gastronómico junto a su socio Adrián Brusel.

Informa: Redacción Informativos RTVC

Fernando Guadalupe se crió en la octava isla y el gusto por la cocina le viene de familia. Desde chinijo, el ahora chef se asomaba con frecuencia a los calderos de su casa. El cocinero recuerda con cariño que era un impaciente, metía la cuchara y le gustaba coger la comida.

Sin embargo, su verdadera pasión por la gastronomía se cocinó a fuego lento con el paso de los años. Por este motivo, el joven decidió comenzar sus estudios profesionales en el Hotel Escuela de Santa Brígida. Durante esa etapa formativa surgieron varias oportunidades en forma de concursos culinarios para los estudiantes.

Posteriormente, el lanzaroteño consiguió ganar el prestigioso campeonato de jóvenes promesas de la gastronomía de GastroCanarias. Guadalupe triunfó en el certamen gracias a una gallegada que hoy mantiene con orgullo en su carta. Este éxito impulsó definitivamente su carrera hacia la apertura de su propio negocio.

La esencia y la identidad de la octava isla

En los fogones del restaurante ‘Labra’ se cuece la identidad canaria de una forma muy especial. El equipo realiza una cocina con base tradicional pero busca siempre hacer las cosas con mucho cariño. Además, los socios priorizan la máxima calidad para satisfacer principalmente a la gente de aquí.

En este espacio se estudian los sabores tradicionales para ofrecer una experiencia evocadora al comensal. El chef mantiene intacto el recuerdo de los tenderos de pejines y las áreas tendidas en Órzola. Por ello, Guadalupe busca alternativas culinarias similares para trasladar esos productos a la cocina actual.

Por ejemplo, el restaurante utiliza la jalea de pescado seco para sustituir al katsuobushi de la cocina asiática. De este modo, los cocineros logran actualizar los platos autóctonos sin perder un ápice de su esencia original. Los clientes respiran y comen la cultura canaria en cada uno de los servicios.

Un equipo en busca de inspiración constante

El equipo del restaurante viaja con frecuencia a La Graciosa para buscar inspiración de cara a sus platos. La octava isla representa el lugar soñado para Fernando Guadalupe y marca el rumbo de sus creaciones. Estas visitas periódicas nutren la propuesta culinaria del establecimiento de una manera directa.

Asimismo, el chef confiesa que su gran sueño futuro consiste en montar un proyecto gastronómico en su tierra natal. El cocinero desea devolverle a su isla todo lo que ese entorno maravilloso le aportó durante su infancia. La iniciativa empresarial en Lanzarote supone el primer paso hacia esa meta tan anhelada.

Por ahora, los socios pretenden seguir saboreando la vida a través de este nuevo restaurante en tierras conejeras. Guadalupe continúa mirando el futuro mientras se asoma a esos calderos que desde chinijo le cautivaron. La tradición y la vanguardia conviven en esta cocina con un prometedor camino por delante.

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