El IAC y la ULL hallan dos mundos enormes y ligeros que orbitan alrededor de una estrella mucho más joven, caliente y rápida que el Sol
Una colaboración astronómica internacional liderada por el Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de La Laguna descubrió este lunes dos exoplanetas gigantes. Los investigadores localizaron estos misteriosos cuerpos celestes en el espacio exterior mediante el uso de telescopios espaciales y terrestres.

El descubrimiento se centra en la estrella HD 114082, un cuerpo celeste con características muy diferentes a las de nuestro Sol. Este joven astro posee apenas 15 millones de años de edad y gira quince veces más rápido que el Sol. Además, la estrella tiene un 28 % más de masa, es mil grados más caliente y resulta cuatro veces más luminosa.
Por consiguiente, los dos planetas gigantes reciben unas 200 veces más luz y calor que Júpiter debido a esa cercanía y potencia estelar. El astrofísico Carlos del Burgo Díaz coordina este trabajo publicado en la prestigiosa revista ‘Astrophysical Journal Letters’. De hecho, el experto destaca que esta extraña pareja de exoplanetas sobresale entre los mundos más jóvenes detectados hasta la fecha.
Asimismo, estos dos gigantes gaseosos destacan por ser los que más tiempo tardan en completar una órbita frente a su estrella. Ambos cuerpos se mueven en órbitas casi circulares dentro del mismo plano y los científicos sugieren que muestran una resonancia orbital. Este movimiento ordenado facilita el estudio detallado de sus interacciones planetarias de cara al futuro.
Dos mundos gigantes y ligeros
El planeta interior posee un tamaño similar al de Júpiter y se sitúa un 20 % más cerca de su estrella que la Tierra del Sol. Por el contrario, el planeta exterior se ubica a una distancia orbital idéntica a la que separa nuestro mundo del Sol. Este último cuerpo presenta un radio un 36 % mayor que el de Júpiter, pero su densidad es bajísima.
De manera sorprendente, este planeta gigante tiene una densidad media siete veces y media menor que la del agua corriente. Por lo tanto, esta inmensa masa planetaria flotaría en un océano gigante si existiera una superficie acuática de ese tamaño. En cambio, la masa medida de este lejano cuerpo es inferior al 24 % de la masa de Júpiter.
Para obtener estos resultados, la investigación utilizó los datos combinados de los telescopios espaciales TESS y CHEOPS junto a instalaciones en la Tierra. Los astrónomos analizaron las curvas de luz de la estrella para medir las caídas de intensidad lumínica. Gracias a estas gráficas temporales, el equipo determinó los periodos orbitales exactos de ambos exoplanetas.
Un tira y afloja en el espacio
Los tránsitos del planeta interior muestran cuatro caídas de luz debido al bloqueo que ejerce el cuerpo al pasar ante la estrella. Mediante este método fotométrico, los astrónomos fijaron el periodo orbital del primer planeta con la precisión de un minuto. Sin embargo, el planeta exterior requiere un periodo estimado de 314 días según los datos analizados.
La atracción gravitatoria mutua genera un constante tira y afloja que retrasa o adelanta el tránsito de cada compañero orbital. Este efecto físico resulta muy intenso por la cercanía de la resonancia y permite medir variaciones incluso con masas pequeñas. Por este motivo, Carlos del Burgo anima a la comunidad astronómica a buscar el segundo tránsito del planeta exterior.
Los investigadores sostienen que estos gigantes se formaron dentro del disco protoplanetario de gas y polvo que rodeaba originalmente a la estrella. Primero acumularon un núcleo sólido y después iniciaron un proceso de acreción acelerada que expandió su envoltura gaseosa por el calor. Finalmente, en los próximos años el Telescopio James Webb revelará la composición química de sus atmósferas.


