Más de 300 alumnos de Medicina descubren cada año la faceta del médico canario como pionero de la fisiología moderna y nexo de unión entre los dos premios Nobel españoles
Cada año, los cerca de 350 alumnos que inician el Grado de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) descubren una figura fundamental de la ciencia española. La visita preceptiva al Museo Quirófano de Fisiología Juan Negrín permite que el alumnado universitario, junto a estudiantes de secundaria y visitantes, conecte con el legado del doctor canario. Este espacio forma parte de la red de museos de la UCM y busca que los jóvenes sientan la institución como algo propio a través de su historia.
La catedrática emérita de Fisiología, Asunción López-Calderón Barreda, impulsa y dirige este museo que reivindica la labor académica de Negrín. Durante una reciente visita a la Fundación Juan Negrín en Las Palmas de Gran Canaria, la docente subrayó la importancia de este reconocimiento: “Los estudiantes que ven lo que hizo Negrín sienten la Facultad y la Universidad como algo suyo”.
El eslabón entre Cajal y Ochoa
Juan Negrín López llegó a Madrid tras doctorarse en Alemania, huyendo de la Primera Guerra Mundial y del Instituto de Fisiología de Carl Ludwig. Su llegada supuso una revolución para la ciencia en España. Santiago Ramón y Cajal lo trajo personalmente para dirigir el Laboratorio de Fisiología General de la Residencia de Estudiantes. Bajo su tutela se formó Severo Ochoa, posicionando a Negrín como el puente esencial entre los dos premios Nobel de Medicina de nuestro país.
El científico canario introdujo la modernidad y el método experimental en la enseñanza de la fisiología. Además de crear escuela, Negrín inventaba aparatos para sus propios ensayos y fomentaba que sus alumnos leyeran tratados médicos en sus lenguas originales. Ocupó la Cátedra de Fisiología en la UCM entre 1922 y 1936, desempeñando también cargos de gestión clave en la construcción de la Ciudad Universitaria antes de volcarse plenamente en la política.
Un quirófano reconstruido con piezas originales
El museo que alberga la Complutense recrea un quirófano para animales de experimentación utilizado entre 1934 y 1950. La Universidad reconstruyó este espacio a partir de elementos originales que pertenecieron a la escuela del profesor Negrín. El equipamiento y el instrumental expuesto poseen un alto valor histórico, ya que en su día contaron con los medios técnicos más avanzados de la época.
Cuatro paneles informativos detallan la carrera de Negrín y su papel crucial en la Edad de Plata de la ciencia española. Según explica la profesora López-Calderón, el objetivo es pedagógico y de justicia histórica: “Es muy importante que todos los que estudian medicina, que son casi 350 cada año, sepan quien fue Negrín, lo que hizo, y lo que fue para la fisiología”.
El fin del silencio académico
La recuperación de esta figura comenzó en 2006, cuando López-Calderón decidió dedicar la clase magistral de inicio de curso a la historia de la Cátedra de Fisiología. Tras décadas de silencio durante el franquismo, el departamento inició un trabajo colectivo para localizar mobiliario, vitrinas y material científico disperso por la facultad. El esfuerzo culminó el 7 de febrero de 2020 con la inauguración oficial del museo, acto al que asistió la nieta del científico, Carmen Negrín.
Antiguos discípulos, como el doctor Antonio Gallego, mantuvieron vivo el recuerdo de su maestro en la intimidad del departamento, aunque el contexto político impidió el reconocimiento público hasta finales de los años 80. Hoy, la UCM salda esa deuda histórica. “Me pareció que la UCM debía reconocer la valía científica, académica y como gestor del doctor Negrín, cosa que aún no había ocurrido”, concluye la impulsora de este espacio dedicado a la ciencia experimental.


