El SEPRONA intensifica la vigilancia en el entorno protegido y tramita más de medio centenar de denuncias para frenar el intrusismo y proteger el ecosistema
Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil en Tenerife han redoblado sus esfuerzos para fiscalizar a las empresas de turismo activo que operan en el Parque Nacional del Teide. El cuerpo armado ejecuta estas inspecciones de forma estratégica para asegurar que todas las entidades cumplen con la normativa vigente, garantizando así un equilibrio entre la explotación turística y la conservación del paraje.
Prevención y seguridad en las rutas
Estas intervenciones poseen un marcado carácter preventivo, disuasorio y sancionador. Durante los controles, los agentes verifican que las empresas cuentan con las autorizaciones administrativas obligatorias y respetan las reglas específicas del parque. Con este despliegue, la Guardia Civil busca proteger la seguridad de clientes y guías, salvaguardar el medio ambiente y combatir frontalmente el intrusismo laboral y la competencia desleal en el sector.
El operativo se ha centrado en empresas que ofertan servicios diversos como rutas en quads, parapente, escalada u observación de estrellas. Como resultado de estas inspecciones, las autoridades han tramitado un total de 55 denuncias administrativas. Los motivos principales incluyen el ejercicio de actividades sin el permiso correspondiente o la realización de las mismas en zonas no permitidas para el uso turístico.
Infracciones en zonas restringidas
Los agentes también han detectado el acceso irregular a senderos de uso restringido y el incumplimiento sistemático de las condiciones de seguridad. Entre las irregularidades más graves destacan la falta de equipamiento adecuado, la ausencia de seguros de responsabilidad y la contratación de guías sin la habilitación necesaria. La Benemérita ya ha remitido todas las actas de denuncia a las administraciones públicas competentes para la apertura de los respectivos expedientes.
La Guardia Civil recuerda que el Parque Nacional del Teide posee un valor ecológico incalculable, estatus que le valió la declaración de Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2007. Al ser uno de los parques nacionales más visitados de toda Europa, la institución subraya que la conservación de este espacio depende directamente del cumplimiento estricto de las leyes, tanto por parte de los operadores comerciales como de los visitantes individuales.


