Marco Rubio, el hijo de emigrantes cubanos que marca la agenda exterior de Trump

Tanto el conflicto en Venezuela como la animadversión de EE. UU. a China o las futuras acciones en países de Latinoamércia tienen en común a Marco Rubio, un joven de origen humilde que ha terminado marcando la política exterior de la primera potencia mundial

Marco Rubio es el retrato ideal del sueño americano. Es el fruto de una historia común en su país, pero con resultado inusual.

Como tantos en Estados Unidos, es hijo de emigrantes. Sus padres salieron de Cuba en 1956, antes de la llegada al poder de Fidel Castro. Se labraron un futuro trabajando como camarero su padre, y como empleada de limpieza en un hotel y obrera en una fábrica, su madre. En casa, ella se encargó del hogar y de la crianza de sus cuatro hijos. Marco es el tercero de la saga.

De esa familia trabajadora ha emergido el primer hispano al frente de la política exterior estadounidense. Pasó de ser el enemigo de Trump a su aliado, y ahora mismo es una figura clave en el tablero internacional.

Actúa como interlocutor de Estados Unidos con Venezuela y se perfila como el dirigente que manejará los hilos del gobierno del país caribeño y de las futuras acciones de Estados Unidos en Latinoamérica. Repasamos el camino que ha recorrido hasta llegar a este punto.

Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos
Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos

Conservador, anticomunista y «Estados Unidos Primero»

Sus raíces han moldeado su visión política, impulsada por las historias de lucha contra el comunismo y la búsqueda del «sueño americano» que escuchaba en su familia.

La ideología de Marco Rubio la define él mismo como un conservadurismo de «sentido común» profundamente arraigado en su fe católica y en una visión de «Estados Unidos Primero» aplicada a la geopolítica.

Rubio es un católico practicante y su fe es el eje de su brújula moral. Aunque en el pasado exploró el mormonismo y asistió a iglesias evangélicas, regresó plenamente al catolicismo. De aquí surge su pensamiento antiaborto y la defensa de la familia tradicional.

Su pensamiento político ha evolucionado de un conservadurismo clásico hacia uno más pragmático y enfocado en la soberanía nacional. Sus raíces cubanas alimentan una oposición frontal a regímenes autoritarios de izquierda. Bajo su gestión en 2026, ha liderado acciones directas, como el plan de estabilización tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.

En su defensa nacional, Rubio sostiene que la política exterior debe servir directamente a la seguridad y prosperidad de los ciudadanos estadounidenses. Rechaza el globalismo y, en este sentido, a impulsado la retirada de EE. UU. de organizaciones internacionales que considera dominadas por ideologías progresistas o que limitan la soberanía nacional.

Ve e a China como el principal adversario existencial de EE. UU., abogando por un desacoplamiento tecnológico y comercial para proteger los intereses nacionales.

Ascenso Político: de Florida al Senado

Hasta llegar aquí ha recorrido un largo camino. Su carrera comenzó en la política local de Florida, escalando rápidamente. En 1998 se convirtió en comisionado de West Miami. Fue su primer cargo electo.

Después se encumbró como presidente de la Cámara de Florida (2006-2008) y ahí despuntó como joven promesa del Partido Republicano. En 201o fue elegido como senador de los Estados Unidos con el apoyo del movimiento Tea Party. Se convirtió en una voz líder en seguridad nacional y política exterior, especialmente en temas de América Latina.

La Transformación: de rival a aliado de Trump

En 2016, Rubio compitió contra Donald Trump en las primarias presidenciales en una campaña marcada por duros ataques personales.

Tras su retiro, Rubio alineó estratégicamente su postura con la del presidente, convirtiéndose en uno de sus asesores más influyentes en temas estratégicos regionales hasta su nombramiento oficial.

Secretario de Estado y figura clave en el orden mundial

Tras la victoria de Trump en 2024, Rubio asumió como Secretario de Estado en enero de 2025, tras ser confirmado por el Senado. Su gestión en este cargo se ha caracterizado por mantener una postura de máxima presión contra los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, a los que califica de amenazas estratégicas.

Considera a China como el principal adversario de EE. UU. y ha abogado por restricciones tecnológicas estrictas. Debido a su rol central en diversas áreas, algunos analistas lo han apodado el «Secretario de Todo», acumulando una autoridad histórica para un funcionario hispano.

En su vida privada, Marco Rubio reside en West Miami, está casado con Jeanette Dousdebes y tiene cuatro hijos.

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