Récords de calor, frío intenso y episodios históricos de lluvia y calima dibujan el panorama meteorológico reciente del Archipiélago
Canarias mantiene activa desde la tarde del martes la prealerta por fenómenos costeros en todo el Archipiélago. La previsión apunta a olas que podrían alcanzar los cuatro metros en el norte de Tenerife y Gran Canaria, así como en el norte y oeste del resto de islas, además de rachas de viento fuertes en zonas del litoral. Ante esta situación, las autoridades insisten en extremar las precauciones, evitar las zonas de costa y no acercarse a espigones ni muelles.
Este escenario se produce en un contexto climático global cada vez más extremo. El año pasado volvió a marcar récord de temperaturas a nivel mundial, con una media cercana a los 15 grados, lo que sitúa a 2025 como el tercer año más caluroso de la serie histórica. Desde 2023 se aprecia una tendencia clara al alza y, si se compara con la media del periodo 1991-2020, el incremento fue de casi 0,6 grados.
Un calentamiento que no se detiene
Los expertos advierten de que si no se controlan las emisiones, la temperatura media podría aumentar hasta un grado y medio antes de 2030, el umbral fijado como límite en los Acuerdos de París. En Canarias, este calentamiento global se ha traducido en fenómenos meteorológicos destacados, con hitos repartidos por todo el territorio insular.
La temperatura más alta de 2025 en Canarias se registró en Tasarte, al suroeste de Gran Canaria, durante una ola de calor en el mes de agosto. Entre los días 10 y 12 se cumplieron los criterios oficiales de ola de calor y las temperaturas se mantuvieron muy por encima de la media durante varias jornadas. Hasta el día 24, la Agencia Estatal de Meteorología activó el aviso rojo por calor y, por primera vez, el Gobierno de Canarias declaró la alerta máxima en todo el Archipiélago. Agosto terminó siendo el séptimo mes más cálido desde 1961, con registros que alcanzaron los 43,6 grados en las horas centrales del día.
Del calor extremo al frío intenso
En el extremo opuesto, la temperatura más baja del año se registró en el Teide, con –5,7 grados el 5 de marzo, un valor habitual para la alta montaña. Sin embargo, el frío también dejó huella en zonas habitadas. En las medianías de Tenerife, entre los 200 y los 1.000 metros de altitud, Ravelo, en El Sauzal, marcó 1,3 grados el 11 de diciembre. En esta localidad, con cerca de 4.000 habitantes, se concentraron las diez temperaturas más bajas del año.
A nivel regional, marzo fue el mes más frío de 2025 en Canarias, con una media de 15,2 grados, seguido de diciembre, que presentó un carácter muy frío y húmedo y reforzó la sensación de un año climático especialmente contrastado.
La lluvia como protagonista en La Palma
En La Palma, el fenómeno más destacado del año fue la abundancia de lluvias, especialmente en el norte de la isla. Municipios como Garafía y barrios como El Tablado, Roque Faro o Santo Domingo acumularon cifras que alcanzaron 1.271 litros por metro cuadrado en el conjunto del año, valores que no se registraban desde 2016.
La automatización de las estaciones meteorológicas ha permitido un seguimiento más preciso y ha evidenciado el resurgir de la vegetación y la presencia de barrancos con agua de forma casi continua, una imagen poco habitual en los últimos años.
Calima extrema en Lanzarote
Lanzarote volvió a situarse entre las islas más afectadas por la calima. Entre el 6 y el 12 de agosto, la isla vivió el episodio más intenso de polvo en suspensión de 2025. El día 10 se alcanzaron 212 microgramos por metro cúbico de partículas PM10, muy por encima del umbral de 151 microgramos, a partir del cual el aire se considera extremadamente desfavorable.
Estos registros generaron condiciones de emergencia para la salud pública, con una afectación potencial para toda la población y confirmaron que los episodios de calima siguen ganando intensidad y frecuencia en el contexto del cambio climático.


