La jurista y experta en violencia de género denunció este lunes en ‘Buenos Días Canarias’ que la suspensión de visitas en casos de violencia no se está aplicando de forma sistemática, pese a estar prevista en la ley
La jurista feminista Altamira Gonzalo, especializada en derecho de familia y derecho comunitario, ha defendido este lunes en Buenos Días Canarias la suspensión del régimen de visitas “siempre que exista violencia de género en la familia”. Una medida que, recuerda, ya está contemplada en el Código Civil pero que “en sede judicial no se acepta tal y como dice la ley”.
Gonzalo denuncia que el índice de suspensiones no alcanza el 20% y advierte de que “de lo que debería ser la norma general se está haciendo la excepción”, una situación que, a su juicio, deja desprotegidos a los menores y facilita escenarios de violencia vicaria.
Durante la entrevista, la experta subrayó que es precisamente en los contextos de violencia de género, cuando pueden producirse las formas más extremas de violencia vicaria. Sin embargo, existen otras formas «menos graves de violencia vicaria, que no llegan al asesinato ni aparecen en las estadísticas, pero que “causan un dolor tremendo” y generan consecuencias a largo plazo.
“Es la manera que el padre violento tiene de seguir haciendo daño a la madre después de que exista una orden de alejamiento”, afirmó, insistiendo en que la suspensión debe aplicarse como medida de protección mientras se resuelve el procedimiento judicial.
Repunte de asesinatos por violencia vicaria
Las declaraciones de Gonzalo se producen tras el último caso registrado en la madrugada del viernes en Tenerife. Durante la entrevista en Televisión Canaria, la jurista alertó del repunte de asesinatos por violencia vicaria. “El año pasado fue el año que más asesinatos por violencia vicaria se han producido y este año las cifras con las que lo hemos empezado son muy desesperanzadoras”, afirmó.
Respecto a la creencia de que exista un patrón de maltratador, insistió en que «no existe un perfil determinado de agresor ni de víctima». En este sentido, reconoció que en los inicios de la lucha contra la violencia machista, «allá por 2004», existía la creencia generalizada de un perfil de maltratador y de mujer maltratada. La experiencia de más de veinte años nos ha demostrado que no es así. Pueden tener cualquier edad, pertenecer a cualquier clase social, y son maltratadas mujeres que jamás imaginaríamos”, explicó.
Medidas a corto y largo plazo
En relación a las medidas concretas para combatir la violencia vicaria, Gonzalo defendió que la respuesta institucional debe combinar actuaciones a corto y largo plazo. A corto plazo, señaló como prioridad “la suspensión de visitas en contextos de violencia de género”, y a largo plazo, apostó por “la educación en valores y la no educación en violencia”.
También hizo hincapié en un asunto que preocupa actualmente tanto a familias como a instituciones, como es «el acceso a pornografía, que está haciendo tanto daño a nuestra adolescencia y a nuestra juventud”.
Durante la entrevista, la jurista también aseguró que existen señales tempranas que pueden alertar de situaciones de violencia vicaria. “En la práctica vemos algunas señales, por ejemplo cuando a un niño se le habla mal de su madre, cuando se le interroga para saber qué hace o con quién sale, cuando se está siempre en desacuerdo con las actividades extraescolares o con todo lo que la madre decide”, explicó.
La jurista concluyó que solo desde una aplicación rigurosa de la ley existente, acompañada de medidas urgentes y otras de carácer estructural será posible erradicar esta forma de violencia que, recordó, «tiene como finalidad causar el mayor daño posible a las madres a través de sus hijos e hijas».


