Estudiantes del instituto capitalino recorren los escenarios de la sublevación de 1936 para conocer la memoria histórica
Un grupo de alumnos del IES Guanarteme visitó Arucas, durante la mañana de este lunes, para estudiar la represión tras el golpe de 1936. Los jóvenes recorrieron los puntos clave del municipio donde el ejército fascista ejerció la violencia contra la población.
Los estudiantes observaron con asombro los daños físicos que todavía conserva la fachada del ayuntamiento de Arucas. Los falangistas dispararon morteros para tomar el control del edificio municipal durante los primeros días del levantamiento. Este impacto de artillería representa el primer contacto visual de los menores con la violencia de aquel periodo.
Huellas de la sublevación militar
Además, los guías explicaron cómo las patrullas nocturnas capturaban a los líderes sociales para hacerlos desaparecer sistemáticamente. El silencio y el miedo dominaron las calles del municipio mientras los golpistas eliminaban cualquier resistencia política. Los alumnos comprendieron así la gravedad de unos hechos que marcaron el destino de muchas familias canarias.
Por consiguiente, este viaje a la memoria permitió a los jóvenes visualizar un pasado que a menudo parece lejano. La visita transformó los datos de los libros de texto en una experiencia tangible y conmovedora. El desorden y la brutalidad de la época quedaron reflejados en cada rincón del recorrido histórico.
Testimonios contra la manipulación
Las alumnas Hannah María de Vega y Verónica González compartieron sus reflexiones tras conocer el alcance real de la tragedia. Ambas admitieron que su perspectiva cambió radicalmente al entender el miedo que sufrieron sus antepasados. La actividad les abrió los ojos sobre la dureza de la represión en el archipiélago.
Asimismo, Sebastián Mogollón destacó la importancia de recibir información veraz alejada de los discursos sesgados de internet. El contacto con relatos de supervivientes como Pino Sosa aportó una claridad necesaria para su formación. Los estudiantes valoraron positivamente esta oportunidad de aprender la historia sin filtros ni manipulaciones.
En conclusión, la jornada sirvió para blindar el espíritu crítico de las nuevas generaciones ante el negacionismo actual. La educación y la memoria funcionan como herramientas fundamentales para proteger la democracia y la verdad. El centro educativo planea seguir fomentando estas salidas para humanizar el aprendizaje de la historia.


