En apenas un año, se ha pasado de 2 a 14 agentes de Medio Ambiente en el Parque Nacional del Teide, hasta 50 en el conjunto de los espacios naturales de la Isla, 9 técnicos especializados y 16 guardas rurales
El Cabildo de Tenerife ha puesto en marcha el mayor refuerzo de medios y seguridad en la historia reciente del Parque Nacional del Teide, con un despliegue que combina más personal público, vigilancia permanente y una estrategia clara para garantizar su protección frente a años de abandono.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, defendió en el pleno ante las críticas de la oposición, que el debate “no va de etiquetas ni de ideología, sino de responsabilidad”, y dejó claro que “proteger el Teide no es una opción, es una obligación”, destacando que “los tinerfeños llevan años pidiendo más seguridad y vigilancia en el parque”
El nuevo modelo impulsado por el Cabildo refuerza de forma contundente la presencia pública en el Parque Nacional. En apenas un año, se ha pasado de una situación de mínimos a un dispositivo sin precedentes, pasando de 2 a 14 agentes de Medio Ambiente en el propio Parque Nacional, lo que supone un incremento del 600%; hasta 50 en el conjunto de espacios naturales de la isla, 9 técnicos especializados y 16 guardas rurales que actúan como refuerzo operativo en tareas complementarias, siempre bajo la supervisión de los agentes de Medio Ambiente.
Este despliegue se completa con la colaboración permanente de la Policía Canaria, la Policía Local de La Orotava y el Seprona, configurando un sistema de vigilancia integral que permite, por primera vez, garantizar control las 24 horas del día, los 365 días del año.
Un espacio símbolo de Tenerife
“La realidad es clara”, dijo Dávila, “durante años, el Teide ha carecido de medios suficientes para proteger un espacio que es símbolo de Tenerife y de Canarias”, expresando que el anterior modelo dejó como resultado “descontrol, falta de vigilancia y una presión creciente sobre el entorno”.
Frente a esa situación, el Cabildo ha tomado decisiones “firmes y necesarias” para cambiar el rumbo del Parque Nacional. Entre ellas, el control de accesos, la vigilancia nocturna, la actuación frente a actividades ilegales y la mejora de la respuesta ante emergencias, especialmente en zonas de alta afluencia y en horarios críticos.
Lejos de cualquier proceso de privatización, la presidenta fue tajante al afirmar que “esto es reforzar lo público con más medios, más personal y más capacidad operativa”. En este sentido, insistió en que en ningún caso se sustituye la autoridad de los agentes de Medio Ambiente, sino que se multiplica su capacidad de actuación.
El Cabildo ha asumido además un papel activo en la transformación del modelo de gestión del Parque Nacional, tras contar con la transferencia de competencias y participar en la aprobación del nuevo Plan Rector de Uso y Gestión de 2025, que actualiza la regulación del Teide después de más de veinte años.
“El Teide no es un recurso más. Es nuestra identidad, nuestro mayor símbolo y una responsabilidad colectiva que no admite mirar hacia otro lado”, afirmó la presidenta.
Más medidas para ordenar el uso del Parque
En esta línea, la Corporación insular continuará avanzando en medidas para ordenar el uso del Parque, como la implantación progresiva de sistemas de reserva, limitación de visitantes, regulación de accesos y la introducción de mecanismos que garanticen un equilibrio entre conservación, uso público y el disfrute de este espacio natural.
“El debate es muy sencillo: o protegemos el Teide o lo dejamos desatendido. Y este Gobierno ha decidido actuar”, concluyó la presidenta.
Con este conjunto de medidas, el Cabildo de Tenerife marca un punto de inflexión en la gestión del Parque Nacional, con un modelo basado en más control, más recursos y una apuesta política decidida por su protección y su futuro.


