La Fiscalía solicita una pena de 12 años de prisión y multa millonaria para el cabecilla de la trama
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha dejado visto para sentencia el juicio contra Mukesh Daswani, considerado el presunto cabecilla de la supuesta estafa piramidal conocida como caso Tradex, una trama que habría afectado a cerca de un centenar de personas, la mayoría residentes en la capital tinerfeña.
La Fiscalía solicitó para él una pena de 12 años de prisión y el pago de casi dos millones y medio de euros en concepto de indemnización a los afectados. En el proceso también se juzga a su socio, Francisco Imobach Pomares.
«La utopía de los beneficios»
Daswani, único de los acusados que permanece en prisión preventiva, se le señala como el responsable de haber captado inversiones millonarias prometiendo beneficios de hasta el 50 % en un corto periodo de tiempo.
Durante su declaración, el procesado intentó diluir su responsabilidad repartiendo culpas entre su círculo más cercano de colaboradores, a quienes atribuyó conocimiento de la situación financiera real de la empresa.
El acusado reconoció que la gestión de Tradex fue “muy deficiente” y aseguró que se vio “totalmente desbordado” cuando, según sus palabras, “la utopía de los beneficios se convirtió en la realidad de las pérdidas”.
Por otro lado, también explicó que la empresa comenzó a principios de 2021 con la intención inicial de impartir formación presencial en trading, tras capitalizar el paro y recibir una indemnización de su anterior empleo.
Según la versión del acusado, sus propios alumnos fueron quienes insistieron en realizar inversiones reales, primero con pequeñas cantidades de entre 1.000 y 1.500 euros.
Tensiones y posible estafa organizada
Con el paso de los meses, el número de clientes creció y las aportaciones aumentaron, especialmente a partir de la incorporación de Francisco Imobach Pomares, primero como alumno y después como colaborador clave que atrajo a familiares y amigos.
Daswani afirmó que hasta finales de 2021 no se formalizaron contratos y que muchos acuerdos con clientes se realizaron sin su conocimiento directo, ya que utilizaban modelos con su firma gestionados por colaboradores.
Según afirmó durante el juicio, las pérdidas comenzaron a aflorar en abril de 2022 y se concretaron en julio, cuando se produjeron tensiones internas, episodios violentos y su salida de la oficina escoltado por la Policía.
Tras estos hechos, aseguró que abandonó la isla rumbo a Abu Dabi por consejo de su padre, donde finalmente lo detuvieron. Por otro lado, Daswani reconoció gastos personales elevados y la compra de vehículos de alta gama, aunque sostuvo que acabó vendiéndose para obtener liquidez.
Finalmente, el tribunal deberá determinar ahora si estos hechos constituyen una estafa organizada y el grado de responsabilidad de cada acusado en una causa que ha dejado importantes pérdidas económicas y una profunda huella entre los afectados.


