El último enjambre sísmico en el Teide sigue activo y supera los 2.500 microsismos

Continúan siendo terremotos de muy baja intensidad, solo detectados por los sensores y que no son sentidos por la población y, según el IGN, no aumentan el peligro de erupción a corto plazo

Detectado un 'enjambre sísmico' con 14 terremotos al oeste de Las Cañadas del Teide
El último enjambre sísmico en el Teide sigue activo y supera los 2.500 terremotos

El último enjambre sísmico detectado en las Cañadas del Teide sigue activo después de que el Instituto Geográfico Nacional (IGN) lo detectara a partir de las 23.00 horas de este miércoles, y por el momento se llevan contabilizados más de 2.500 terremotos de baja intensidad.

El enjambre mantiene las mismas características, con magnitudes muy bajas. Pero conforme han ido pasando las horas, en estos momentos por encima de 30, los microsismos han ido perdiendo energía e intensidad, detallan fuentes del IGN.

Tanto es así que estos eventos solo son registrados por los sensores de la Red Sísmica Nacional. Con lo que en ningún caso son terremotos sentidos por la población.

El análisis conjunto de la serie mantiene su localización la zona oeste de Las Cañadas del Teide, entre 7 y 8 kilómetros de profundidad. Un área donde ya se habían registrado enjambres sísmicos de características similares en octubre de 2016, junio de 2019, junio y julio de 2022. También en noviembre de 2024, agosto de 2024, 12 de febrero y 16-17 de febrero de 2026.

En cuanto al número de eventos híbridos contabilizados, más de 2.500, el IGN anticipa que podría ser superior cuando se realicen análisis aún más pormenorizados. Dado que muchos de los eventos presentan señales muy débiles que dificultan su identificación en los registros.

Sin aumento de la probabilidad de una erupción a corto plazo

El IGN insiste en que este tipo de episodios de enjambres de eventos sísmicos híbridos no aumenta el peligro de erupción a corto plazo en Tenerife.

También recalca que tiene desplegada una red de más de 100 estaciones, equipos y puntos de muestreo fijos en la isla para monitorizar todos los parámetros posibles. Y, de esta forma, realizar un seguimiento exhaustivo en tiempo real de cualquier cambio, alteración o anomalía en sismicidad, deformaciones y geoquímica que pudiera indicar una evolución en el peligro a corto, medio y largo plazo de una erupción volcánica.

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