Los estadounidenses acuden a las urnas en unos comicios que decidirán el control del Congreso durante los próximos dos años y pondrán a prueba la gestión de Donald Trump, con los precios de los combustibles y la inflación como principales preocupaciones
Estados Unidos celebra este martes sus elecciones legislativas de medio mandato, una cita clave para el futuro político de Donald Trump. El elevado coste de la vida, la guerra de Irán y la política arancelaria del presidente marcan una jornada electoral que puede alterar el equilibrio de poder en el Congreso durante los dos próximos años.

Las encuestas apuntan a que los demócratas podrían arrebatar a los republicanos la mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que el resultado en el Senado continúa abierto. Aunque Trump ha expresado su confianza en una victoria republicana, los votantes llegan a las urnas con los precios de los combustibles en niveles récord para unas elecciones legislativas en el país.
El galón de gasolina regular (3,78 litros) alcanza un precio medio de 4,15 dólares, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). Esta cifra supera en unos 35 centavos el anterior máximo registrado durante las legislativas de 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania.
De la inflación a la guerra comercial
Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2025 con el respaldo de los votantes que confiaban en que el magnate inmobiliario conseguiría frenar la peor inflación que había sufrido Estados Unidos en cuatro décadas. Sin embargo, los datos de los últimos meses reflejan una evolución desfavorable de los precios.
Durante los últimos seis meses del mandato de Joe Biden, la inflación media se situó en el 2,67 %. En cambio, durante los primeros seis meses comparables de la presidencia de Trump, el indicador superó ese nivel en un punto porcentual. Entre abril y septiembre, último periodo del que existen datos, la subida media de los precios alcanzó el 3,67 %.
Para contener la inflación, la Reserva Federal estadounidense (Fed) elevó en septiembre los tipos de interés hasta una horquilla de entre el 3,75 % y el 4 %, una decisión que encarece las hipotecas. El organismo prevé volver a subirlos en diciembre, pese a las exigencias de Trump para abaratar el precio del dinero. En octubre, la Fed optó por mantenerlos sin cambios.
A esta situación se suma la guerra comercial proteccionista impulsada por Trump, que ha castigado a sus socios comerciales mediante aranceles y ha encarecido numerosas importaciones para los consumidores estadounidenses.
Cuando los economistas consideraban que la economía comenzaba a absorber ese impacto inflacionario, la decisión de Trump de bombardear Irán el pasado 28 de febrero abrió un nuevo frente. La guerra, muy impopular entre la ciudadanía, ha dificultado el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz y ha disparado los precios de los combustibles.
Desde febrero, la gasolina regular cuesta casi un 50 % más en Estados Unidos, mientras que el diésel acumula un encarecimiento cercano al 70 %. A este último incremento también contribuyen los bombardeos ucranianos contra refinerías rusas. Las subidas energéticas se han trasladado progresivamente al resto de bienes y servicios.
El crecimiento económico y las dudas sobre la inteligencia artificial
La publicación de los últimos datos del producto interior bruto (PIB) también ha dejado un balance desigual para la Administración Trump. La economía estadounidense creció un 3,4 % durante el tercer trimestre, por encima del ritmo registrado entre abril y junio.
El consumo privado mantuvo un crecimiento del 3,8 %, el mismo porcentaje que en el trimestre anterior. Este comportamiento refleja que, pese al encarecimiento del coste de la vida, los estadounidenses mantuvieron su nivel de gasto durante el verano.
Sin embargo, el crecimiento económico también encontró un importante respaldo en las inversiones empresariales vinculadas a la inteligencia artificial. La apuesta del Gobierno de Trump por esta tecnología impulsó la inversión corporativa un 12,7 %.
Este avance también puede generar dificultades electorales para los republicanos. Algunos expertos advierten de que Estados Unidos es una de las economías desarrolladas donde la inteligencia artificial despierta mayores recelos, principalmente por el temor a la destrucción de puestos de trabajo y por el elevado consumo de recursos y energía que requieren los centros de datos.
La expansión de estas instalaciones también genera rechazo en algunas comunidades, preocupadas por el incremento de sus facturas de agua y electricidad. Un malestar que puede añadir otro elemento de presión para los republicanos en una jornada electoral marcada por las dificultades económicas.
El control del Congreso, en juego
Las elecciones de medio mandato renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, con 33 de sus 100 asientos en juego. Los estadounidenses también elegirán distintos cargos de ámbito estatal y local.
El resultado determinará el equilibrio político del Congreso durante los dos próximos años y condicionará el tramo final de la presidencia de Donald Trump. La evolución de los precios, el impacto de la guerra de Irán y las consecuencias de la política económica del republicano centran así una de las principales pruebas electorales de su mandato.


