Las presas de Gran Canaria han pasado de 2,3 millones de metros cúbicos a 39 millones, tras el paso de las borrascas, lo que garantiza agua de riego para cinco años
Las presas de Gran Canaria han pasado de acumular 2,3 millones de metros cúbicos a 39 millones, diecisiete veces más, tras el paso de las borrascas Claudia (noviembre de 2025) y Therese (marzo de 2026), lo que garantiza el agua de riego durante cinco años.
Ese agua se incrementará con las aportaciones de aguas industriales, por lo que el agua agrícola está asegurada en los próximos cinco años, ha informado el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, durante una rueda de prensa.
Tanto por la cantidad de agua caída como por la recogida en las presas, se trata de «una situación histórica», y desde el punto de vista pluviométrico, los valores registrados en la cumbre de Gran Canaria con la borrasca Therese llevan a catalogar el fenómeno como «doblemente histórico», según Morales.
En algunas estaciones pluviométrica de la cumbre, las precipitaciones diarias han sido las cinco más altas de toda la serie histórica, que se extiende a más de 70 años de registro.
Registros históricos
Para comparar la lluvia registrada durante la borrasca Therese en la cumbre respecto a años anteriores, en seis días hubo más precipitaciones que la acumulada durante el periodo bienal 2024-2025, más que en todo 2023, más que en 2022 y aproximadamente lo mismo que todas las precipitaciones acumuladas en 2021.
Hay muchas zonas de la isla que han recibido en una semana más lluvia de la que habitualmente registran en todo un año, ha insistido Morales.
Mientras la lluvia en Canarias suele caracterizarse por una corta duración, en este caso las precipitaciones se han mantenido en el tiempo, durante varios días.
«Esto hace que sea necesario comparar el total acumulado, por ser más representativo para intentar enmarcar la entidad del fenómeno», ha afirmado el presidente del Cabildo, y en esas dos zonas citadas anteriormente, el total supera los 500 litros por metro cuadrado y los 369 litros por metro cuadrado.
En el caso de la costa norte de Gran Canaria, y concretamente en Arucas, se pasó de no registrar apenas precipitaciones, a 160 litros por metro cuadrado el día 24 de marzo en Bañaderos, el valor más alto más alto de toda la serie histórica.
Por otra parte, hay que destacar que estas lluvias han beneficiado de manera importante no solo al llenado de las presas, sino también a la aportación de agua al acuífero subterráneo de Gran Canaria.
En cuanto a las aportaciones de agua superficiales en la red de presas de la isla, «podemos hablar también de una situación histórica».
Precipitaciones repartidas
No únicamente por el hecho del llenado y la lluvia de las presas, sino por la distribución de las precipitaciones repartidas en todo el territorio insular, lo que deja un hecho quizás inédito de llenado simultáneo de presas en toda la isla, ha destacado Morales.
De manera habitual, las presas se llenan como consecuencia de episodios tormentosos que vienen del norte o del suroeste, y permiten aportaciones de las presas por zonas localizadas, «pero difícilmente se ha dado un fenómeno como el que hemos vivido ahora en el que se reparte por toda Gran Canaria el llenado de las presas», ha asegurado el presidente del Cabildo.
Se han llenado un total de 35 presas y hay otras cinco que podrían llenarse en los próximos días.
Respecto a las siete presas propiedad del Cabildo de Gran Canaria, seis se han llenado y Chira ha quedado al 51 % de su capacidad, y el agua que no ha almacenado en Soria ha discurrido hacia otros embalses.
En cuanto al comportamiento de las presas, ha sido «claramente positivo» porque han absorbido la crecida y reducido el pico del caudal, lo dosifican, con lo que se evita que llegue de forma brusca aguas abajo.
Comportamiento «impecable» de las presas
«Cuando una presa alivia, cuando una presa rebosa, no significa que esté generando más riesgo, sino que el agua se evacua por el aliviadero de forma controlada«, ha manifestado el presidente del Cabildo.
«En términos de seguridad, las presas han mostrado un comportamiento adecuado, impecable durante este espacio de lluvia demostrando su necesaria presencia como elemento laminador de agua», ha añadido.
Las presas tienen que seguir mejorando en prevención y se adaptarán a la nueva normativa estatal, pero «su mayoría están bien conservadas y han respondido muy bien ante este episodio de diez días tan estresante», ha asegurado Morales.


