Los trabajadores autónomos se concentran este lunes en Canarias, como en el resto del país, demandando respuestas estructurales a las demandas históricas del colectivo
Los trabajadores autónomos vuelven a movilizarse este lunes con nuevas concentraciones de protesta en casi 40 ciudades de toda España, también en Canarias. La convocatoria, que comenzó en 21 localidades en su primera edición, se ha transformado en un movimiento de alcance nacional que sigue sumando sedes y apoyos.
El objetivo, según señalan los autónomos, es forzar a las instituciones a dar respuestas estructurales a las demandas históricas del colectivo.
Un clamor que crece
Lo que comenzó como un grito aislado se ha convertido en un clamor nacional. Los autónomos insisten en que la falta de soluciones reales ha obligado a reforzar la movilización, ampliando el número de ciudades adheridas y consolidando una red organizativa que, aseguran, “ya ha demostrado capacidad de coordinación y respaldo social”.
La jornada del 2 de marzo se desarrollará de manera simultánea en todo el país. Los organizadores subrayan que es una movilización pacífica, apartidista y abierta no solo a autónomos, sino también a simpatizantes, familias, trabajadores y ciudadanos que deseen sumarse voluntariamente.
Las reivindicaciones del colectivo
Los convocantes consideran que la situación de los más de 3,42 millones de autónomos que hay en España continúa marcada por problemas estructurales que, lejos de resolverse, se han intensificado en los últimos años.
Entre sus principales exigencias destacan la presión fiscal creciente, cotizaciones elevadas independientemente de los ingresos reales, falta de protección social equiparable a la de otros trabajadores, burocracia que dificulta el acceso a ayudas y el desarrollo normal de la actividad, y deterioro progresivo del pequeño comercio y del tejido económico local.
El colectivo constituye una pieza clave para la economía, el empleo y la vida comercial de barrios y municipios, aseguran, “Sin autónomos no hay economía real ni cohesión territorial”.
“No pedimos privilegios, pedimos justicia”
Según los autónomos, lo que piden no son “privilegios, sino condiciones justas para poder trabajar, emprender y sostener el tejido productivo del país”.
Los autónomos recuerdan que son quienes “levantan la persiana cada día, sostienen el comercio de proximidad y buena parte de la economía real”. Por ello, reclaman una reforma profunda que garantice justicia fiscal, mayor protección social y un entorno administrativo que facilite —y no obstaculice— su actividad.
Con la movilización del 2 de marzo, el colectivo busca consolidar un movimiento nacional que aspire a convertirse en interlocutor imprescindible en el debate sobre el futuro económico del país. “No pedimos privilegios, pedimos justicia. Sin autónomos no hay futuro”, concluyen.


