Duelos y ausencias: La otra cara de la Navidad en ‘Siempre nos quedará París’

El programa de radio reivindica el derecho a vivir la Navidad de manera libre, sin la obligación de entrar en los clichés

Luces, sombras y consumo: 'Siempre nos quedará París' cuestiona la Navidad en la sociedad actual
Rosa Vidal enciende el debate sobre los sentimientos contradictorios acerca de la Navidad este lunes.

El programa de Inteligencia Emocional de la Radio Canaria, Siempre nos quedará París, que dirige y presenta Rosa Vidal cada lunes a las 22:00 horas, se adentra este 22 de diciembre en el sentido de la Navidad y el derecho a vivirla de manera libre según el proceso vital de cada persona.

¿Qué revela realmente la Navidad? Entre el brillo del consumo y la necesidad de volver a lo esencial», el espacio invitará a la reflexión sobre cómo esta época actúa como un espejo que amplifica las dinámicas emocionales, relacionales y de consumo de la sociedad actual.

El equipo y los oyentes analizarán la dualidad de la celebración: ¿Se ha convertido la Navidad en un gran escaparate de materialismo y obligaciones sociales, o sigue siendo un refugio para el encuentro, los valores compartidos y la conexión emocional?

Desde la perspectiva de la inteligencia emocional, el programa explorará la otra cara de la Navidad. Lejos del marketing habitual que envuelve a esta época relacionado con la ilusión, la alegría y las celebraciones con la familia y amigos, el programa mira hacia aquellos que sufren por la ausencia de sus seres queridos o por duelos personales, más notables estos días.

‘Siempre nos quedará París’ ofrecerá un espacio de diálogo para entender las diversas emociones que se despiertan durante estas fechas, desde la ilusión hasta la nostalgia y la tristeza por las ausencias, buscando orientar a los oyentes a vivir estas fiestas desde la consciencia, la autenticidad y sobre todo, desde la libertad de vivirla y celebrarla como cada uno desee.

Una festividad contradictoria: estrés y duelo

Aunque la Navidad es una época asociada a la felicidad, los expertos señalan que no es sinónimo de alegría para todos. Según el profesor Rolando Salinas, de la Universidad Católica Argentina (UCA), algunas personas rechazan la tradición de montar el árbol navideño como una forma de evitar el componente de estrés que estas fechas implican. Se explica que las preocupaciones por la organización de reuniones, el cierre de balances personales y laborales, y la ansiedad asociada a las expectativas, hacen que la decoración se perciba como una carga y no como un placer.

La razón más profunda detrás de este rechazo, sin embargo, radica en la regulación de la carga emocional y el duelo. Este profesor indica que el rechazo a montar el árbol puede ser un límite personal para evitar que la Navidad se convierta en un recordatorio doloroso de las pérdidas ya que muchas personas reviven los fallecimientos y las rupturas familiares en esta época.

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