Tres árbitras de un partido de fútbol tuvieron que encerrarse en su vestuario antes de terminar el choque, amenazadas por varios jugadores
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Imagen de archivo de un coche de la Policía Nacional. 04/9/2024
Las tres árbitras del partido de fútbol regional de Gran Canaria entre el CD Teldecosta y el CD Arena Futboltec tuvieron que encerrarse en su vestuario antes de terminar el choque. Fueron amenazadas por varios jugadores locales, según el diario Marca.
El encuentro, del grupo 2 de la Segunda Regional masculina, fue suspendido en el minuto 77 con 0-2 a favor del conjunto visitante después de que las tres colegiadas sufriesen un acto de violencia extrema.
Las árbitras explicaron en el acta que varios jugadores locales intentaron entrar a sus dependencias con gritos y amenazas. Al no tener llaves para cerrar por dentro el vestuario, tuvieron que poner un palo en la puerta hasta la llegada de la Policía Nacional.
Las árbitras se retiraron al ver que peligraba su integridad
Todo se desencadenó en el minuto 77. Un jugador local fue expulsado y un compañero suyo golpeó con su mano el pecho de un rival.
Sin embargo, «dicha expulsión no pudo ser mostrada debido a que en ese momento, en el lado opuesto de la acción, comienzan a encararse varios futbolistas de ambos equipos», según recoge el acta.
«Al ver que peligraba nuestra integridad, decidimos retirarnos rápidamente del terreno de juego, dando por suspendido temporalmente el encuentro hasta que las condiciones fueran favorables para poder reanudar el partido», añadieron las colegiadas.
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Lograron identificar a varios de los agresores
A los cinco minutos, el trío arbitral volvió al campo pero comprobó que la situación había empeorado, con unas veinte personas sobre el terreno de juego. Vieron cómo se iniciaba una trifulca entre jugadores de ambos equipos e incluso aficionados.
Las colegiadas lograron identificar a varios de los agresores por sus dorsales. Lo reflejaron en el acta, y llamaron a la Policía Nacional, que se presentó a los diez minutos.
Además, contaron con la ayuda del entrenador y el utillero del equipo visitante, quienes las protegieron hasta que llegó la Policía. Sin embargo, en ese momento ya no quedaba ningún jugador del equipo local, ni tampoco los aficionados que habían participado en la trifulca.