Canarias vive una mañana de ilusión, premios y anécdotas con la Lotería de Navidad 2025

El sorteo más esperado del año dejó anécdotas, rituales y emoción desde primera hora en redacciones, estancos y hogares de Canarias

La Lotería de Navidad 2025 ya es historia y Canarias la vivió, como cada año, desde primera hora de la mañana con nervios, ilusión y alguna que otra pausa para tomar aire.

Todo transcurrió bajo un protocolo estrictamente controlado, aunque no faltaron los pequeños momentos de tensión, como el parón provocado por la famosa “petaca”, que obligó a detenerse unos segundos y continuar después con normalidad.

Durante el sorteo, en redacciones y casas de toda Canarias se compartieron números, se hicieron cuentas y se cruzaron miradas de complicidad. “Primero las cuentas claras”, repetían algunos, mientras otros se aferraban a la convicción de que, al menos, caería un buen pellizco.

Las administraciones, protagonistas

Cuando se cantaron los premios grandes, la emoción fue en aumento y los números resonaron en radios, televisiones y móviles.

Los estancos de toda la vida volvieron a ser protagonistas. Para muchos, la mañana dejó más que premios: dejó historias. Amuletos como San Pancracio, herraduras o gatos negros volvieron a ocupar su lugar de honor en los mostradores.

Canarias vive una mañana de ilusión, premios y anécdotas con la Lotería de Navidad 2025
Canarias vive una mañana de ilusión, premios y anécdotas con la Lotería de Navidad 2025. RTVC

Algunos propietarios, emocionados, reconocían que el sorteo siempre supone un impulso especial, no solo para el negocio, sino también para la moral.

En La Gomera, donde el Gordo nunca ha caído, el sorteo se siguió con la misma fe de siempre. Entre bromas y consultas curiosas, la conclusión fue clara: no hay misterio ni mala suerte, solo probabilidades. Aun así, la esperanza se encomendó a los volcanes, a la Virgen de los Remedios y a la paciencia de toda una isla.

La mañana del sorteo dejó, ganadores o no, una estampa repetida en muchos hogares canarios: familias en pijama, reunidas en casa, compartiendo café, calor de hogar y el deseo común de felicidad, amor y unión familiar. Porque, más allá de los premios, la Lotería de Navidad volvió a regalar una mañana de ilusión compartida.

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