El ecosistema recobra la estabilidad tras la entrada masiva de agua dulce provocada por la borrasca Therese
El temporal Therese conectó la Charca de Maspalomas con el mar. El Cabildo de Gran Canaria cerró el canal para estabilizar este entorno tras las fuertes lluvias. Esta medida protege la biodiversidad local y facilita la alimentación de las aves en el lodo.
La borrasca Therese provocó cambios muy positivos en este importante enclave natural sureño. El agua de la charca presenta ahora niveles de oxígeno mucho más saludables. Además, la fuerza del barranco redujo la presencia de especies invasoras molestas.
Las tilapias son ahora piezas más accesibles para los depredadores de la zona. El ingeniero forestal, Roberto Castro, confirma que el pescado está más expuesto. La bajada de la lámina de agua facilita mucho las labores de pesca.
Por otro lado, las aves limícolas aprovechan el nuevo estado del terreno lodoso. Estos animales remueven el fango con facilidad en búsqueda de su alimento diario. El entorno ofrece ahora unas condiciones ideales para la fauna silvestre residente.
Protección de la biodiversidad
El objetivo principal actual consiste en mantener el equilibrio del frágil ecosistema. El Cabildo busca que residentes y turistas disfruten de esta joya natural recuperada. La imagen actual de la charca recuerda a su estado más primitivo.
La zona turística rodea este espacio, pero la charca luce hoy más natural. Los visitantes pueden observar un paisaje muy cercano al origen del humedal. Esta transformación supone un atractivo añadido para los amantes del medio ambiente.
Finalmente, los expertos recuerdan la importancia de no invadir las dunas de Maspalomas. Muchas aves eligen este punto específico para anidar y cuidar sus crías. Respetar los límites garantiza la conservación de todas las especies del lugar.


