El obispo José Mazuelos destaca el valor histórico de la llegada del pontífice a las islas, centrada en la integración social y el reconocimiento a la hospitalidad canaria frente a la crisis migratoria.
El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, ha expresado su entusiasmo ante la inminente llegada del pontífice a las islas este junio, un hito que define como una bendición de Dios y un acontecimiento histórico sin precedentes. Así lo ha hecho este lunes en el Telenoticias 1 de Televisión Canaria. La visita, motivada por la crisis migratoria, busca reconocer la caridad del pueblo canario y recordar al mundo que la integración es la clave en un contexto de globalización.
Un foco de luz sobre la realidad migratoria
La elección de Arguineguín como primera parada responde a una promesa que el Vaticano mantenía con el archipiélago. Mazuelos subraya que la migración resulta inevitable en un entorno global y que la presencia del Santo Padre servirá para iluminar esta realidad. El obispo destaca que «la integración es la clave» y que el Papa León XIV busca mostrar su cercanía tanto con los migrantes como con la Iglesia local. Según el prelado, el pontífice desea agradecer personalmente el esfuerzo de los canarios: «yo siempre digo, se ha portado como nadie, a la hora de afrontar toda la migración, como la ha afrontado el pueblo de Canarias».
Competir con las grandes capitales
A diferencia de Madrid y Barcelona, donde buscan patrocinios externos, el ejecutivo canario financia directamente esta visita. No obstante, Mazuelos ya mantiene contactos con el sector empresarial para sumar apoyos. El obispo argumenta que este evento sitúa a las islas en el escaparate internacional ante millones de fieles. «No nos importará la península, Madrid-Barcelona, tenemos que competir con Madrid-Barcelona, seguro que competimos y seguro que apareceremos en el mundo diciendo, estos canarios saben hacer bien las cosas», afirma con rotundidad, confiando en que el reto organizativo de la insularidad se superará con éxito.
El pilar de la Iglesia: los voluntarios
El éxito de la jornada depende en gran medida de la movilización social. Hasta el momento, más de mil personas ya han contactado con la Diócesis para colaborar en las tareas logísticas. Para el obispo, estos ayudantes representan la verdadera fuerza de la institución. «Los voluntarios son necesarios, son clave, y es la fuerza de la Iglesia», asegura Mazuelos, quien hace un llamamiento a la participación ciudadana para cubrir necesidades que van desde la logística hasta la traducción.
Alzad la mirada: un lema de unidad y justicia
Bajo el lema «Alzad la mirada», la visita papal conecta tres dimensiones de la Iglesia española: la evangelización en Madrid, la ecología en la Sagrada Familia de Barcelona y la dimensión social en Canarias. El prelado vincula este mensaje con la necesidad de superar el individualismo materialista. «Alza la mirada para poder mirar al cielo y poder descubrir que tenemos un mismo Padre, que somos hermanos y que no podemos desentendernos de los que sufren y los más necesitados», explica para definir el espíritu de la acogida canaria.
Un homenaje a la hospitalidad isleña
Canarias representa la caridad en este viaje apostólico. El obispo recuerda con emoción la respuesta de la población ante situaciones críticas, como el rescate de personas en las playas o el papel de los pescadores. Mazuelos insiste en que, pese a la presión migratoria, el archipiélago ha mantenido la paz social y la solidaridad: «muchos pescadores de todas nuestras islas son los primeros que atienden a personas que vienen necesitadas, a darles un poco de agua y a acogerlas». Esta visita supone un reconocimiento formal a esa entrega desinteresada.
Desafíos logísticos y diplomáticos
La organización del viaje transcurre en un tiempo récord y en medio de una agenda vaticana muy apretada. Tras quince años sin visitas papales en España, León XIV aterriza con un mensaje claro de paz. De hecho, durante su vuelo hacia Argelia, el pontífice defendió su postura antibelicista frente a las críticas de Donald Trump. El Papa recalcó que «la Iglesia tiene la obligación moral de ir contra la Guerra». A pesar de las interferencias por otros viajes internacionales, la Diócesis de Canarias confía en cerrar la agenda definitiva a finales de este mes para recibir al pontífice.


