La Red de Seguimiento de Microplásticos detecta este contaminante en las cinco playas muestreadas en la isla y advierte de su posible presencia en todo el archipiélago debido a las corrientes marinas
Un estudio de la Red de Seguimiento de Microplásticos ha encontrado este contaminante en todas las playas analizadas en Tenerife, un total de cinco. El trabajo, desarrollado desde 2021, ha detectado microplásticos en 30 ríos y 22 playas del país. Se trata de una iniciativa conjunta de la Asociación Hombre y Territorio (HyT), Cruz Roja Española y el Proyecto LIBERA, impulsado por SEO/BirdLife y Ecoembes.
En el caso de Canarias, los resultados son claros y preocupantes. Lo ha asegurado David León, coordinador de proyectos de la Asociación Hombre y Territorio, en el programa Canarias al cierre de La Radio Canaria. “En las cinco playas siguen apareciendo microplásticos en todos los muestreos”, ha explicado.
Según León, este dato indica que la contaminación por microplásticos no es puntual ni aislada. Demuestra su presencia en todos los puntos en los que se busca.
Los responsables del estudio consideran que los resultados obtenidos pueden extrapolarse al resto del Archipiélago, debido a la fuerza de arrastre de las corrientes oceánicas. “Canarias está sometida a multitud de corrientes y de llegadas de materiales a través de los océanos”, ha señalado el coordinador.
En este contexto, la detección de microplásticos en todos los muestreos llevados a cabo en Tenerife refuerza la hipótesis de que este tipo de contaminación podría estar presente en todas las islas. “Es posible que encontremos microplásticos en todas en las que busquemos”, ha afirmado.
Grave impacto en la biodiversidad marina
El problema va más allá de su presencia en el agua o la arena. Los microplásticos se definen como plásticos de un tamaño menor a cinco milímetros, pero muchos de ellos son tan pequeños que resultan invisibles a simple vista. De esta manera, pueden ser ingeridos fácilmente por numerosos organismos marinos. Su tamaño los hace prácticamente indetectables para algunas especies, que los confunden con alimento.
“Desde el plancton y el fitoplancton hasta pequeños peces los ingieren sin darse cuenta”, ha apuntado León. Estos fragmentos se acumulan en los organismos y pasan a la cadena trófica, de modo que los animales de mayor tamaño bioacumulan cada vez más cantidad.
A este efecto se suma el impacto químico. Los plásticos contienen aditivos que, al descomponerse o disolverse en los organismos, pueden provocar daños. “Ya hay problemas de salud documentados en la fauna y en el ser humano que provienen directamente de la ingesta y absorción de plásticos”, ha advertido.


