Este martes a las 18:30 horas,e l programa de igualdad de La Radio Canaria recoge la charla con Carina Escobar, una de las coordinadoras del libro «Salud y Género»
La Organización Mundial de la Salud advierte de que el género, por sí solo, genera inequidades sanitarias y puede agravar otras circunstancias derivadas de factores como la edad, la situación socioeconómica o la discapacidad. Para paliar esa circunstancia, hace unos días se presentó en el Ministerio de Sanidad el libro «Salud y Género», una versión ampliada del Libro Blanco Salud y Género que analiza el abordaje de un total de 25 enfermedades crónicas.
De los detalles de este libro, conoceremos más este martes, a partir de las 18:30 horas, en Ídolos de Tara, el espacio de igualdad que dirige y presenta en La Radio Canaria, Noemi Galván, delegada de Igualdad de RTVC.
Una de las coordinadoras de este trabajo es Carina Escobar, una tinerfeña que actualmente preside la Plataforma de Organizaciones de Pacientes.
Más cronicidad
Los estudios de la OMS revelan que las mujeres tendemos a desarrollar más patologías crónicas. Sin embargo, el principal problema surge ya desde el momento en que se plantea un diagnóstico: los diagnósticos de las mujeres suelen tardar más y cuando se detecta una patología crónica, se suele ignorar el impacto mayor que tiene en todos los ámbitos de la vida de las mujeres.
Las pruebas con nuevos fármacos y el estudio de los efectos secundarios, no suele tener a las mujeres como protagonistas. Ya lo vimos durante el COVID, la ausencia de mujeres en las pruebas de las vacunas, hizo descubrir con mucha tardanza los efectos que algunas fueron generando en el ciclo menstrual de las mujeres.
El diagnóstico y la investigación, sin embargo, no son los únicos ámbitos en los que se pone a prueba la incorporación de la perspectiva de género en la salud. También se constata en la práctica clínica y la gestión. De ahí que esta experta defienda la necesidad de políticas públicas que tengan en cuenta esta realidad.
La paradoja del género
El documento subraya que las desigualdades en salud por razón de género están profundamente vinculadas a los determinantes sociales: nivel educativo, empleo, condiciones de vida, acceso a recursos o redes sociales. Estos factores, junto con los roles y estereotipos de género, influyen de manera directa en la aparición, evolución y tratamiento de múltiples problemas de salud, tanto físicos como psicológicos.
En este sentido, destaca lo que se conoce como «paradoja de género en salud»: aunque las mujeres presentan una mayor esperanza de vida, muestran peores indicadores en morbilidad, autopercepción de salud y acceso a la atención sanitaria. Esta situación se ve agravada por factores como la sobrecarga de cuidados, la desigual distribución de roles, la exposición a violencia o el impacto de la precariedad, elementos que afectan directamente a su salud mental y emocional.
Uno de los ejes centrales del informe es la salud mental. El documento insiste en la necesidad de promoverla desde una perspectiva de género, teniendo en cuenta las diferencias en la prevalencia de los trastornos mentales, las barreras de acceso a la atención y el estigma asociado, señalando de forma expresa que la salud mental presenta características diferenciales entre hombres y mujeres.
La evidencia señala que estas diferencias no solo responden a factores biológicos, sino también a construcciones sociales y culturales.


