Pescadores canarios llevan al Parlamento su «no rotundo» a permitir el cerco de atún: «Nos dejaría KO»

Las cofradías de pescadores defienden que el cerco del atún es «la muerte» del modelo tradicional y reivindican que las normativas tengan en cuenta el estatus RUP de las islas

En dicha campaña se incrementa la cuota con unas 57 toneladas adicionales, que se suman a las 537 toneladas de las que ya dispone la flota canaria

Las cofradías de pescadores han mostrado de forma unánime este martes en el Parlamento de Canarias su «no rotundo» al proyecto piloto de cerco del atún, que pretende obtener más de 400 toneladas en aguas del archipiélago.

«Nos dejaría KO», ha comentado Vielo Rodríguez, presidente de la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Las Palmas, ante la comisión parlamentaria de Agricultura, Ganadería y Pesca, subrayando que el sector isleño «no está para bromas».

Ha comentado que la empresa que propone el proyecto auspiciado por la UE y el Gobierno central –Canarias Seafood– busca generar «un potaje» que «perjudica» al sector artesanal, que ya lo está pasando mal tras un invierno «súper duro, como los que había hace 40 años», que ha impedido muchos días salir a faenar debido a la lluvia.

Técnicas de pesca dañinas

Rodríguez ha insistido en que la flota canaria está «unida». Ha defendido su modernización para llevar «un producto de primer orden a las mesas de los canarios y los turistas» y cuestionado que «un señorito vaya y convenza a Madrid» para articular un cambio legislativo y permitir en Canarias la pesca de arrastre, el cerco y las jaulas de engorde.

Rodríguez ha defendido que los pescadores canarios hacen un trabajo «decente y sostenible» y ha alertado que en el cerco también entran delfines, otros túnidos y tortugas, y que los fondos marinos se llenan de ejemplares muertos y putrefactos.

RUP

Ha cargado también contra los reglamentos de control de impuestos por la UE sin tener en cuenta las especificidades de Canarias como RUP, remarcando a modo de ejemplo que «no tiene sentido» que un pescador de 60 años, «que no ha tocado un ordenador en su vida», esté en alta mar rellenando controles.

El presidente ha mostrado su desacuerdo con un «afán por acabar con todos los recursos» y criticado que la empresa trate de abrir una «brecha» en la pesca de las islas y que «cada uno haga lo que quiera».

«Los atuneros no queremos cambiar el modelo, trabajamos honradamente», ha indicado, subrayando que la defensa del modelo tradicional «es a muerte» y que no pescan más no porque no quieran, sino que hay temporadas donde los atunes no pasan tanto por el archipiélago, probablemente por efecto del cambio climático».

En parecidos términos se ha expresado Lorenzo Brito, presidente de la Federación Regional de Cofradías de Pescadores de Canarias, quien ha reivindicado la pesca de «bajo impacto» que se realiza en las islas con el atún -caña y anzuelo- frente a la «especulación comercial» que supone el proyecto de cerco. «Es inaceptable en Canarias», ha explicado.

Mantener la «identidad» del sector

Ha incidido en mantener la «identidad» del sector pesquero y ha sido gráfico al plantear por qué no apoyan esta modalidad, que podían haber iniciado hace diez o veinte años. «El sector no quiere autojoderse», ha comentado.

Ha dicho igualmente que los efectos negativos del cerco ya se conocen en el País Vasco o en el Mediterráneo -«no vamos a descubrir América ahora»-, donde la flota tradicional cada vez tiene menos cuota, pues hay un «monopolio» de dos o tres grandes familias.

Brito ha señalado que el cerco pone en riesgo la supervivencia del patudo o el atún rojo y no duda de que el mar «tiene una capacidad» y no se puede sobreexplotar, y ha abierto la puerta, como mejoras, a lograr la transformación del producto en el propio archipiélago ya que los turistas «comen panga y fogonero».

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