Óscar Puente apunta a un fallo crítico en la vía como causa del descarrilamiento en Adamuz

El ministro de Transportes descarta problemas en el convoy de Iryo y centra la investigación en un suceso repentino ocurrido en la infraestructura minutos antes del accidente

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha manifestado sus dudas sobre las causas que provocaron el accidente ferroviario del pasado domingo en Adamuz, Córdoba. Durante una entrevista en la cadena Cope, el titular de la cartera ha afirmado que le «cuesta creer» que el origen del siniestro resida en el tren de la operadora Iryo, desplazando el foco de la investigación directamente hacia el estado de la red ferroviaria. Según sus palabras, el origen de la incidencia estuvo «sin duda» en «la infraestructura y en la vía».

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante una rueda de prensa, este miércoles en Madrid
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, este miércoles en Madrid | Gustavo Valiente / Europa Press

Para sostener esta hipótesis, Puente ha argumentado que el tren implicado es un modelo «muy nuevo» con estándares de fabricación de una «precisión y calidad altísima». Además, el ministro ha subrayado que el vehículo había superado «escrupulosamente» todos los controles de mantenimiento pertinentes antes de iniciar su trayecto, lo que convierte en un hecho «muy raro» cualquier posible fallo técnico del material rodante.

Un suceso extraño en una vía recién renovada

La investigación se centra ahora en un tramo que, paradójicamente, cuenta con una renovación reciente y ha superado todas las revisiones oficiales. Por ello, el ministro ha insistido en que se trata de un «suceso muy extraño». Puente ha explicado que, de confirmarse el fallo en la infraestructura, estaríamos ante «algo crítico» que no mostró señales de deterioro hasta el instante previo al descarrilamiento, lo que resulta especialmente «complicado de entender» para los expertos.

Esta situación obligará al Ministerio y a los organismos competentes a «reflexionar» sobre si los protocolos y controles estipulados actualmente son suficientes para garantizar la seguridad. El propio ministro ha reconocido que, tras mantener conversaciones con los ingenieros encargados del caso, incluso a los técnicos «les cuesta entender qué es lo que ha podido pasar» en ese punto kilométrico.

La clave de los 45 minutos previos

Un dato revelador aportado por el ministro apunta a un intervalo de tiempo muy concreto. Puente ha desvelado que las muescas halladas en los bogies del tren de Iryo también aparecieron en otros tres trenes que circularon por el mismo punto apenas 45 minutos o una hora antes. Sin embargo, los convoyes que pasaron con anterioridad a esa franja no presentaron daño alguno. Esto indica que lo que sea que ocurrió fue «tan crítico» que se manifestó de forma súbita en ese breve periodo de tiempo.

Ante la gravedad de los hallazgos, el Gobierno asume que deberá «abrir una reflexión» y «abordar en el futuro» nuevas medidas de vigilancia. La magnitud del fallo obligará a enviar el acero de los raíles a un laboratorio especializado para determinar su composición y resistencia, ya que este material constituye «otro componente a valorar» dentro de la compleja ecuación del accidente.

Garantías técnicas

A pesar de las dudas sobre la vía, el ministro ha querido romper una lanza a favor de las constructoras de la red. Ha defendido que se trata de empresas de «máxima solvencia» que actúan como referentes mundiales en el sector de la alta velocidad. Además, ha recordado que procesos delicados como la soldadura de las vías los realiza personal homologado que deja su firma troquelada en el propio material, asegurando así todas las «garantías» de trazabilidad.

Finalmente, Puente ha descartado el exceso de velocidad como factor contribuyente. Según los registros, los trenes circulaban a un ritmo adecuado para ese tramo: mientras el Iryo desaceleraba para ajustarse a una limitación de 215 kilómetros por hora, un Alvia cercano aceleraba tras superar dicho punto. El análisis definitivo queda ahora a la espera de los resultados de laboratorio para entender un fallo que el ministro califica, una vez más, como algo que «obligará a llevar a una reflexión».

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