El Rocasa Gran Canaria se sitúa en la cima de la categoría de bronce del balonmano femenino tras un partido no apto para cardíacos, ganando por 34-28
El Pabellón Insular Antonio Moreno volvió a convertirse en escenario de un choque vibrante en esta décima jornada de la División de Honor Plata Femenina de balonmano, donde el Rocasa Gran Canaria firmó un triunfo ante un Helvetia Saeplast Cañiza que llegaba a la cita como colíder del Grupo A y dispuesto a disputar el mando de la clasificación. El duelo respondió a lo esperado: intensidad, alternancias y un final dominado con autoridad por un filial teldense que supo golpear en el momento decisivo para imponerse por 34-28.
Final tenso del primer tiempo
El conjunto dirigido por Ricardo Aguilera salió a la pista con un ritmo demoledor, forzando pérdidas en las primeras posesiones gallegas y aprovechando la velocidad en la transición para encadenar un parcial de 4-0 que encendió el pabellón. El tanto inaugural desde los siete metros de Susana Martín marcó el camino, seguido por tres acciones consecutivas que consolidaron el dominio local. No obstante, el Cañiza reaccionó con rapidez y logró asentarse en el partido, ajustando su defensa y castigando varias imprecisiones del Rocasa para reducir diferencias.
La primera mitad avanzó con un intercambio constante en el que las teldenses mantuvieron la iniciativa, aunque sin llegar a romper el encuentro. La alternancia se intensificó en el tramo final, momento en el que el conjunto visitante encontró varias vías de lanzamiento exterior que igualaron el marcador. Cuando todo apuntaba a un empate al descanso, emergió la figura de Yassira Martel: un lanzamiento desde nueve metros, a cuatro segundos del cierre del primer acto, devolvió la ventaja al Rocasa y dejó el luminoso en un ajustado 16-15.
Parcial final demoledor
Tras la reanudación, el encuentro mantuvo su pulso competitivo. El Rocasa volvió a golpear de inicio, con Ana Medina y la propia Martel liderando la primera línea, y alcanzó una ventaja de tres goles que parecía encaminar el partido. Sin embargo, el Helvetia Saeplast Cañiza firmó su mejor tramo del duelo. Con un juego más fluido y castigando las segundas oleadas, las gallegas encadenaron un parcial que les permitió voltear el marcador hasta el 19-22 en el minuto 43, obligando a Aguilera a reajustar su sistema defensivo.
La reacción local no se hizo esperar. A partir de una defensa más compacta y una portería que comenzó a neutralizar lanzamientos en momentos clave, el Rocasa recuperó sensaciones. Las teldenses no solo lograron equilibrar el choque, sino que, a falta de ocho minutos, retomaron el control del electrónico, impulsadas por la intensidad en el repliegue y la efectividad en la circulación ofensiva. Todo ello desembocó en un cierre arrollador: un parcial demoledor en apenas cinco minutos desactivó por completo a un Cañiza que no pudo contener el empuje final del equipo grancanario.


