El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este miércoles en el Congreso de los Diputados
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha arremetido este miércoles contra el exjefe del Ejecutivo José María Aznar por su posición en la guerra de Irak, reprochando su «catadura moral», y ha acusado al PP y a Vox de seguirle ahora y de «cobardía y complicidad» por callar ante la crisis en Oriente Medio.
«Esto es un desastre absoluto; es lo que han logrado los promotores de la guerra hasta la fecha», ha dicho Sánchez dirigiéndose a la bancada de PP y Vox en su comparecencia ante el pleno del Congreso para informar de la posición del Ejecutivo tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.
Sánchez ha dedicado gran parte de su intervención a la guerra de Irak para advertir de que no se pueden cometer ahora los mismos errores y para arremeter contra Aznar por haber arrastrado a España a «esa locura». Lo hizo, a su juicio, solo porque «quería sentirse importante y el presidente George Bush le invitara a un puro y pudiera poner los pies sobre la mesa».
«Una guerra a cambio de ego; la dignidad de todo un país a cambio de esa foto», ha apostillado antes de recordar que Aznar, al contrario que ya hicieron Bush y el primer ministro británico, Tony Blair, ha asegurado que no se arrepiente de aquella guerra y nunca lo hará, lo que, a su juicio, denota su «catadura moral».
Sánchez cree que mientras a Bush le ha reemplazado ahora Donald Trump, a Aznar le han reemplazado Feijóo y Abascal en una guerra que ve con un potencial de impacto mucho más amplio. Y con la que ha dicho que no tiene sentido la destrucción que está provocando. Y a la que lamenta que contribuyan PP y Vox con su apoyo o con su silencio.
«Una guerra injusta e ilegal»
«Callar ante una guerra e injusta e ilegal. No es prudencia ni lealtad, es un acto de cobardía y de complicidad«, ha asegurado dirigiéndose a PP y Vox. Lo ha hecho entre aplausos de la bancada socialista y de sus socios.
Tras justificar decisiones como el rechazo a que Estados Unidos use para sus ataques a Irán las bases que tiene en España y toda la posición que está manteniendo el Gobierno ante la crisis, incluido el plan de ayudas para hacerle frente, ha asegurado haber logrado que «la Unión Europea entera se mueva»
El presidente del Gobierno ha asumido que no se sabe cómo va a evolucionar la guerra «ilegal, absurda y cruel«. Pero sí existe el convencimiento de que de ella no van a salir salarios más altos ni viviendas más asequibles, ni mejores servicios públicos. Y todo ello ha dicho que es «la verdadera tragedia». Sánchez ha garantizado que va a mantener la misma posición hasta el final.
«Nosotros decimos no a la ruptura unilateral del Derecho internacional. Nosotros decimos no a repetir los errores del pasado. Decimos no a vestir de democracia lo que en realidad es codicia y cálculo político. En definitiva, nosotros decimos no a la guerra», ha recalcado.
La coherencia que asegura que defiende es la que ha pedido también al resto de partidos. Porque los dobles estándares no crean un mundo más justo, sino un mundo más inseguro.
«Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal»
«Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que en nada beneficia los intereses de los españoles ni tampoco de los europeos. España hoy es una referencia internacional en defensa de la paz y del derecho internacional. Y en un mundo incierto y carente de empatía, tengo que decirles que es un orgullo ser español», ha proclamado provocando una larga ovación de la bancada socialista y de sus socios.
No ve ingenuo pedir que pare la guerra porque «no es justo que se incendie el mundo y los demás -ha dicho- tengamos que tragarnos sus cenizas». Y cree que lo ingenuo es pensar que las grandes potencias van a respetar las reglas si las potencias medianas se quedan de brazos cruzados.
«España -ha garantizado- no va a ser cómplice ni de agresiones ilegales ni de mentiras disfrazadas de libertad. No, esta vez no mientras yo sea presidente del Gobierno».


