La parálisis económica afecta a las campañas clave del mercado local tras el cierre de cementerios y puntos de venta
El temporal bloquea la actividad económica del sector de la flor cortada en las islas durante esta semana. Los agricultores pierden su producción debido al cierre de mercados y cementerios en diversos municipios por seguridad. Esta crisis coincide con la campaña del Día del Padre, una de las fechas más importantes para las ventas.
Los productores almacenan actualmente toda la mercancía en cámaras frigoríficas para intentar salvar el género. Sin embargo, el cierre de los puntos de venta habituales impide que el producto llegue a los clientes finales. El sector calcula que las pérdidas económicas alcanzan ya los 100.000 euros por la falta de comercialización.
Las flores, un producto con tiempo limitado
Por consiguiente, la situación es crítica porque las flores son productos perecederos con un tiempo de vida muy limitado. Si no logran dar salida al stock de forma inmediata, la mayor parte de la producción terminará en la basura. Esta pérdida supone un golpe durísimo para las familias que dependen directamente de estas ventas anuales.
Además, el sector de la flor cortada depende exclusivamente del consumo interno en la actualidad. Desde que se cerró la exportación hacia el mercado europeo, los agricultores solo cuentan con la demanda de los comercios locales. Cualquier interrupción en las islas supone una amenaza directa para su supervivencia económica y financiera.
Críticas a los criterios de cierre
Juan Daniel Marichal, presidente de Aloha Flor y ASOCAN, cuestiona las decisiones tomadas por las administraciones públicas. El representante señala que no entiende por qué cierran unos centros y otros permanecen abiertos. Según su visión, existe una desigualdad clara entre el sector público y las grandes superficies privadas.
Asimismo, Marichal destaca que la seguridad de las personas debe ser igual en todos los establecimientos. El presidente afirma que el riesgo existe tanto en los espacios municipales como en los centros comerciales. Esta disparidad de criterios perjudica gravemente a los pequeños vendedores de flores frente a otros negocios.
En consecuencia, el sector exige una mayor coherencia para no castigar siempre a los mismos productores agrícolas. Las campañas como el Día del Padre son las que permiten respirar económicamente a estas empresas. Sin estos ingresos extraordinarios, muchas explotaciones tendrán serios problemas para mantener su actividad en los próximos meses.


