El abandono rural vacía más de veinte municipios canarios desde 2001

La despoblación afecta principalmente a las medianías y zonas rurales de las islas

Más de veinte municipios canarios pierden habitantes de forma constante desde el año 2001. Esta crisis poblacional golpea con dureza a las zonas rurales y las medianías del archipiélago. El núcleo de Caideros de Gáldar, en Gran Canaria, refleja perfectamente esta realidad actual.

Informa: Redacción Informativos RTVC

Caideros de Gáldar apenas cuenta con 300 habitantes repartidos en tres calles principales. Los jóvenes abandonan el pueblo de forma diaria tras crecer en sus hogares. La falta de relevo generacional marca el ritmo de vida en este núcleo.

Pepe Torres preside la Asociación Cultural de San José de Caideros y lamenta esta situación. Torres afirma que solo cuenta con una nieta de quince años entre los jóvenes. El resto de la población joven es prácticamente inexistente en la actualidad.

El colegio local apenas mantiene a once niños matriculados en sus aulas hoy día. Esta cifra evidencia la baja natalidad que sufre la zona desde hace años. El sentimiento de soledad crece entre los vecinos más antiguos del lugar.

Resistencia en las medianías

Sin embargo, los vecinos que deciden quedarse defienden la calidad de vida del pueblo. Ellos aseguran que no existe un lugar mejor para vivir en toda la isla. Valoran especialmente la tranquilidad y el trato cercano con el resto de residentes.

El presidente de la asociación cultural destaca el ambiente y la climatología de la zona. Los residentes disfrutan de una convivencia pacífica y una «movida» social muy particular. Todo el que llega termina enamorado de la paz que ofrece el entorno.

Una vecina resalta que la tranquilidad del lugar es su mayor atractivo actual. Según su testimonio, los visitantes siempre desean permanecer más tiempo en el pequeño núcleo. La vida sencilla atrae a quienes buscan huir del ruido de las ciudades.

Negocios contra el olvido

Varios comercios locales luchan activamente para evitar el abandono total del caserío. Las Queserías y una tienda de alimentación mantienen el pulso económico en la zona. Estos establecimientos garantizan el suministro básico a los trescientos residentes actuales.

Paco López regenta la tienda de alimentación y trabaja sin descanso cada jornada. El tendero afirma que debe atender a las personas con un esfuerzo constante. López permanece pegado al mostrador para dar servicio a toda su comunidad.

La agricultura impulsó el crecimiento de este pueblo hace ya varias décadas. No obstante, este mismo sector ahoga ahora la demografía por la falta de rentabilidad. Caideros seguirá siendo el refugio para quienes rechazan abandonar sus raíces rurales.

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