La metodología se basa en datos de la erupción del Tajogaite, en La Palma, y ha sido reconocida por la ONU como una herramienta clave para la gestión de emergencias volcánicas
La posibilidad de predecir una erupción volcánica con hasta dos días de margen podría ser una realidad. Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y la Universidad de Valencia han desarrollado una nueva metodología que permite detectar señales precursoras y anticipar erupciones en volcanes cerrados con 48 horas de antelación.
Raúl Pérez, investigador del IGME-CSIC, ha explicado este avance en el programa Canarias al Cierre de La Radio Canaria. Ha detallado que el método se apoya en el análisis avanzado de señales sísmicas registradas durante la erupción del volcán Tajogaite, en La Palma.
Según Pérez, la anticipación es posible “si se dispone de los datos adecuados”, ya que se ha testado la metodología en erupciones volcánicas similares. “Todas marcan el mismo tipo de señal, lo que nos permite acercarnos a una anticipación, que es como nos gusta llamarlo”, ha señalado. No se trata de un programa informático convencional, sino de un algoritmo basado en el análisis no lineal de series temporales, una aproximación poco utilizada en la vulcanología.
El algoritmo se desarrolló durante la erupción del Tajogaite
La metodología comenzó a desarrollarse durante la erupción del Tajogaite. Los científicos se preguntaron si las señales precursoras —terremotos volcanotectónicos, deformación del terreno y emisión de gases— podían tener un “efecto memoria”. “Lo que buscábamos era identificar un punto de no retorno”, ha relatado. Este punto se refiere a un umbral a partir del cual el proceso eruptivo ya no puede detenerse.
En palabras del investigador, cuando se alcanza ese punto, el magma deja de estabilizarse en profundidad, la sobrepresión continúa aumentando y termina rompiendo la corteza terrestre. “En ese momento, la erupción es inevitable”, ha afirmado, subrayando que el algoritmo permite detectar ese cambio con antelación suficiente.
Su aplicación se limita a volcanes cerrados
Pérez ha aclarado que, por ahora, solo se ha probado el método en volcanes cerrados o erupciones de tipo monogenético, como la del Tajogaite. Así como en erupciones similares registradas en Islandia o Hawái. “No lo hemos probado en volcanes abiertos como el Teide, por lo que no tenemos información para aplicarlo en ese contexto”, ha apuntado.
El estudio se ha publicado en la revista Scientific Reports. Además, está seleccionado por la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres como una herramienta de interés para la gestión de emergencias volcánicas. El siguiente paso será integrar esta metodología en sistemas de alerta temprana, una vez validada por la comunidad científica y los organismos de protección civil.


