Esta bodega, arrasada en Tijarafe y Punta Gorda, retoma su actividad gracias al apoyo institucional y al esfuerzo de viticultores y propietarios
La bodega Castro y Magán, gravemente afectada por el incendio que asoló los municipios de Tijarafe y Punta Gorda en La Palma, ha logrado recuperar su actividad tras quedar prácticamente destruida por las llamas.
La combinación de ayudas institucionales y el esfuerzo de la familia propietaria ha sido clave para la reconstrucción del espacio.
Más allá de su producción de vino de calidad, la bodega representaba un elemento importante para la imagen de la isla y de esta comarca, donde el sector primario y el turismo conviven como pilares del desarrollo.
Respaldo de unos 40 viticultores
Sus responsables defienden un modelo que combine ambas actividades para garantizar el futuro de la zona.
La continuidad del proyecto fue posible también gracias al respaldo de unos 40 viticultores que han mantenido su confianza en la bodega.
En la actualidad, la actividad se ha recuperado casi al 100% y el objetivo es retomar el funcionamiento completo de cara a la próxima vendimia, en un contexto en el que los agricultores comienzan a superar las pérdidas sufridas.


