Marina Alberti: “Luchar, resistir y volver a levantarse es el gran aprendizaje que nos deja la lucha canaria”

La productora ejecutiva de ‘La lucha’, que se preestrena este martes en Tegueste, reflexiona sobre el proceso creativo del largometraje y el papel de las mujeres en la lucha canaria

Marina Alberti, en una imagen de archivo, con el Premio Richard Leacock al Mejor Cortometraje, recibido en la XXIII edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Este martes 27 de enero a las 19.30 horas, el Terrero Insular Mencey Tegueste acoge el preestreno de ‘La Lucha‘, un largometraje de ficción dirigido por José Alayón y producido por El Viaje Films que se adentra en el universo de la lucha canaria femenina como espacio de identidad, transmisión y resistencia emocional.

La película, que cuenta con la participación de Televisión Canaria, propone un relato íntimo sobre el duelo y los vínculos familiares, con el terrero como escenario físico y simbólico de ese combate interior y los paisajes de Fuerteventura como telón de fondo.

Con motivo del preestreno, hablamos con Marina Alberti, coguionista y productora ejecutiva del filme, sobre el origen del proyecto, el proceso creativo y los retos de levantar una película profundamente ligada al territorio.

Una conversación que aborda también su experiencia personal y profesional tanto en el ámbito de la producción audiovisual como en el de la lucha canaria. Un deporte en el que, en los últimos años, las mujeres han ido ganando visibilidad, protagonismo y voz, pese a haber estado siempre presentes.

Después de su estreno en el Festival de Cine de San Sebastián (sección Nuevos Directores) y su posterior recorrido internacional, ‘La Lucha’ ha sido reconocida con premios y menciones en festivales de BrasilFrancia e Italia, además de pasar por selecciones oficiales en GreciaCanadá, Francia y Uruguay, entre otros.

‘La lucha’ se adentra en un deporte muy arraigado a la identidad del Archipiélago y tradicionalmente vinculado a lo masculino. Antes de implicarte en la película, ¿conocías de cerca la lucha canaria? ¿Cómo ha cambiado tu mirada sobre este deporte después de adentrarte en su historia y en su dimensión más íntima?

La primera vez que fui a ver lucha canaria fue hace ya unos cuantos años. Desde que empezamos a pensar esta película pueden haber pasado cinco o seis años… Fue una noche en el terrero de Guamasa. Estaba atestado de personas y había una energía que te arrastraba, muy potente, la de la afición, la manera en la que luchaban.

Yo me crié en Cuba y allí hay una gran afición por todos los deportes, así que es algo con lo que me he criado y, desde el primer momento, conecté como si llevara allí toda la vida.

Para mí la lucha canaria ha sido como una gran familia y como si fuera mi propia casa desde el minuto cero. Y creo que es algo que les ocurre a muchas personas, que tiene esa virtud, arrastrarte a esa energía tan potente y tan vital que tiene.

Ahora, después de todo este tiempo, como te digo, que son procesos muy largos, lo que me llevo son amistades para toda la vida. Al final es un acto de entrega tan fuerte y de tanta generosidad… Son personas que actúan, que están contigo, que sufren contigo, porque el proceso creativo también puede ser muy doloroso y, a veces, muy desolador. Sin embargo, una de las virtudes del cine es hacerlo en equipo.


El guion de la película se nutrió de un proceso de dos años de escucha y convivencia con familias vinculadas a la lucha canaria. En esa inmersión, ¿cómo influyó la realidad de las mujeres que habitan el terrero en la construcción del personaje de Mariana y en su impulso por cuestionar las normas establecidas?

La primera conexión que tenemos José, Samuel y yo con el universo de la lucha es a través de la lucha femenina. A través de amistades de José llegamos a Mariluz y a Begoña, entrenadoras y luchadoras del equipo Tara, y que en un absoluto acto de generosidad, nos enseñaron todo su archivo de fotografía familiar, vinculado al equipo y a toda esa época.

Ahí tuvimos clarísimo que la historia iba a ser una familia y que iba a haber una figura de la madre de Pilar, que había sido una gran luchadora, con una personalidad arrolladora. Todo iba a girar en torno a estos tres personajes. Esta madre, la hija y el padre.

En ese punto me obsesioné, nos obsesionamos con las luchadoras, nos dedicamos a ver todas las luchas femeninas que pudiéramos. Y sí, ese fue el motor para la película. Fue una de las grandes energías que nos impulsó, porque cuando uno está escribiendo hay energías.

Formas parte de una generación de mujeres que está llevando el cine canario a grandes citas internacionales. ¿Qué importancia crees que tiene que existan referentes visibles y qué papel puede jugar la televisión pública a la hora de mostrarlos, especialmente para que niñas y jóvenes puedan verse reflejadas en estos espacios?

Para nosotros es importantísimo, cada vez que vemos una película canaria del cine independiente, en festivales de clase A, que haga un buen recorrido, es genial. Es un éxito para todas las personas que nos dedicamos a hacer estas películas.

Ahora mismo, los festivales están copados por grandes directoras. Carla Simón, Elena López Riera, Alice Rohrwacher, Valeska Grisebach, Payal Kapadia… y luego están Claire Denis y Claire Simon, que fueron también referentes para mí… y me estoy dejando fuera a muchísimas.

Es una inspiración para hacer películas y para que esto sirva de referencia para las nuevas generaciones que quieren estudiar cine y, sobre todo, hacer un cine más irreverente, más combativo, más crítico. Sí, es fantástico lo que está ocurriendo ahora mismo.

¿Cómo fue trabajar con actores no profesionales, con luchadores y personas vinculadas a este deporte vernáculo?

Trabajar con Yasmina, con Tomasín, con las luchadoras y con los luchadores actuando fue increíble. El mundo de la lucha tiene un método de entrenamiento muy sistemático y el cine es repetición y tiene también una metodología muy sistemática.

Existe toda una parte de creatividad y de energía, pero hay algo muy de método, que funcionó fantásticamente, y yo creo que eso se plasma en la película, se ve cómo actuaron todos y todas.

Es algo que se dio de manera muy orgánica, gracias, por supuesto, a ese proceso de casting tan largo, que para mí ha sido uno de los hitos de esta película.  Fue un gran reto para todos, fueron horas y horas y horas de trabajo.

El equipo fue muy profesional, les dio un espacio íntimo y la posibilidad de sentirse seguros para poder mostrarse de una manera vulnerable.

Actuar, al final, es un gesto de entregarte y de ser vulnerable, y ellos lo vivieron de una manera muy segura y cómoda. Y nosotros también. Fue un triunfo total, fruto de una gran dedicación y de un gran trabajo por parte de José y del resto del equipo, de Tomasín, de Yasmina, de Inés, de Sara, de Cuco, de Fatu, de todos y todas las que estuvieron.

¿Qué aprendizajes te llevas de este proyecto y del universo de la lucha canaria?

Precisamente de lo que hablamos en la película es uno de los grandes aprendizajes que nos llevamos. De luchar, resistir y, si caes, volver a levantarte.

Y más en este momento tan terrible a nivel político que estamos viviendo, con el genocidio en Palestina, todo lo que está ocurriendo en muchos países, en África, en Latinoamérica, en Estados Unidos… ‘La lucha’ habla de algo universal, que es el duelo, que trasciende todas las fronteras. Habla de luchar, resistir y, si te caes, levantarte de nuevo. Esa es la gran enseñanza que yo saco de todo este tiempo, de estar aquí, de estar con ellos, de ver sus vidas, de ver cómo viven y cómo luchan.

La película ha tenido recorrido internacional antes de su preestreno en Canarias. ¿Cómo ha sido la recepción internacional de una historia tan arraigada a Canarias?

Después del recorrido de festivales hemos tenido unos feedback muy bonitos. Si hay uno que a mí me ha marcado especialmente, es el de Sicilia, donde el jurado conectó muchísimo con la película. Ellos, que son una isla, viven una situación similar, con el sector del turismo como uno de los principales sectores laborales para la población. Y ese vínculo conectó mucho.

También en San Sebastián, donde hicimos ‘La lucha’ en la Mostra de São Paulo, el jurado estaba entregado. Yo creo que por esto, por el tema que trata, y por cómo está contada la película. Está la historia, pero sobre todo cómo vives la historia, cómo se narra, cuáles son las frases cinematográficas… Es un cine de la experiencia.

Según tu experiencia, qué papel juega la televisión pública para el desarrollo y acompañamiento de este tipo de proyectos?

La televisión siempre ha sido una herramienta que me ha fascinado, desde que estudiaba cine, porque me parece sumamente poderosa. Y la televisión pública me parece muy necesaria dentro de esta estructura. Para hacer nuestras películas, para hacer cine de autor y, sobre todo, para que podamos llegar a la parte de la distribución y la exhibición. A los festivales, al circuito cultural, a las salas de cine y, finalmente, a la televisión. Es una de las ventanas más importantes.

En un sistema en el que se generan unos contenidos muy concretos, la televisión pública es la que permite que las películas independientes lleguen a la gente, y construir así identidad y pluralidad.

Nadie duda de que la televisión pública sea fundamental para que muchas películas puedan llegar a todos los hogares, porque hay muchísimas personas que no tienen posibilidad de ir al cine o acceder a ellas. Además, en el caso de las cadenas privadas, los contenidos con los que están continuamente bombardeándonos son muy concretos, hay poca diversidad. Sin embargo, el cine independiente y el cine de autor te dan tiempo, tiempo para pararte y reflexionar. Y yo creo que ahí la televisión pública juega un papel fundamental.



Noticias Relacionadas

Otras Noticias