ACOSO ESCOLAR

Elizabeth López Caballero es una de las voces expertas en esta temporada del programa Así Somos. A sus 40 años, Elizabeth combina su faceta como Psicóloga Sanitaria y experta en adicciones con su labor como Perito Judicial y maestra especialista en audición y lenguaje. Se define en tres palabras que marcan su enfoque profesional: sensible, curiosa y tenaz.
LA MISIÓN DE ENTENDER LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA
Aunque en otro camino profesional Elizabeth podría haber sido periodista o gestora cultural, su verdadera vocación la encontró en la psicología infantojuvenil. Para ella, esta es una etapa de cambios profundos para los que, a menudo, los jóvenes no están preparados. Su objetivo es claro: acompañarlos para que entiendan qué sienten y por qué, sentando las bases de una salud mental sólida para el futuro adulto.
¿COSAS DE NIÑOS O ACOSO ESCOLAR?
Elizabeth es tajante al respecto: «Nunca hay cosas de niños». Para ella, cualquier conflicto infantil es un indicador que requiere supervisión adulta. La autonomía no debe ser sinónimo de desprotección. Sin embargo, diferencia claramente el conflicto puntual del acoso escolar. Se basa en tres pilares:
Intencionalidad: Hay un deseo claro de dañar (humillar, insultar o aislar).
Reiteración: El daño es constante y se mantiene en el tiempo.
Desequilibrio de poder: La víctima se encuentra en una situación de total indefensión.
«Para frenar el acoso, la víctima no suele tener la fuerza necesaria. Por eso es vital educar a los espectadores pasivos: el grupo que mira y calla debe aprender a alzar la voz por quien no la tiene».

EL IMPACTO DEL «ACOSO 24/7»
Una de las reflexiones más potentes de Elizabeth tiene que ver con cómo las redes sociales han eliminado el «respiro» que antes tenían las víctimas al llegar a casa. Utiliza una analogía sobrecogedora:
«Imagina que pones la mano sobre una placa caliente y te quemas. Lo normal es retirarla. Pero el acoso actual obliga a los adolescentes a dejar la mano puesta todo el rato. El sistema nervioso, sencillamente, colapsa».
Este hostigamiento constante deriva en secuelas graves que Elizabeth aborda con urgencia: desde ansiedad, depresión y aislamiento social hasta un preocupante descenso en el rendimiento académico y pensamientos suicidas. Para ella, hablar de acoso en televisión sin filtros no es una opción, es una emergencia:
«Están muriendo niños, y esa es explicación suficiente».
DESCONEXIÓN Y REFUGIO PERSONAL
Para recargar la energía que requiere su intensa labor, Elizabeth busca el silencio de la lectura y la escritura. Su refugio personal son las playas de nuestras islas y el contacto directo con la naturaleza, aunque siempre comparte tiempo de calidad con su familia.

UN MENSAJE DE LUZ PARA QUIEN SUFRE EN SILENCIO
Si un chico o chica nos lee y siente que no hay salida, Elizabeth tiene un mensaje para ellos: «No hay nada malo en ti. Eres un ser maravilloso por el simple hecho de existir. Aunque ahora no veas la salida, siempre habrá alguien dispuesto a tenderte una mano. Tu voz es digna y mereces que te traten bien«.


